¡Va tomando color, pero sobre todo... seguimos tomando algo!
jueves, 4 de marzo de 2010
viernes, 26 de febrero de 2010
Se verá (segunda parte)
-¿che, sabes que tengo un fantasma? Me dijo chuy.
-Bueno, lo miro de reojo y no hay que hacer frente a eso, contame como es, le dije.
-Ah, es como un emergente, algo que sale y ahí está. A veces… a veces tambalea sobre mis ojos, los tengo ahí y no se pianta, (uh, esté se va, se va, pensé) gira y gira sobre una plataforma abstracta porque pareciera estar bien parado. ¿bien parado? no tiene sentido. Ahí me advierte sobre los pesados aleatorios infinitos del espacio haciendo gala y referencia de sus dotes. Algunas veces solo se presenta y me pregunta su pienso quedarme atrás. Otras solo dice algunas boludeces como “estamos clavados en tablones erguidos sobre tierra húmeda mohosa que muere en plena evolución, gratifica tus años que luego sufrirás” ja, vos sabes ahí me acuerdo en los dientes que se me están cayendo, me deja esa imagen en la mente y me está cagando la vida con eso, ahora que lo pienso la próxima lo mando al carajo. Tengo un papel escrito sabes, porque eso sí me gustó y entonces lo anoté luego que me lo dijera, escuchá: “Igual las consecuencias son en miles de regiones, que la congelación del hielo pesimista rebalsa en abundancia. No le des la espalda al espectro, esto debes recordarlo manejándolo a tu gusto. Él será feliz. No escuchar. Gritos. Brillo y gustar. De los colores prometidos observar los grandes saltos. Vender sangre no está mal, no almacenes rencor, no culpes a la madre ni al padre, hazlo con el santo” Es muy bonito, ¿no? Suena como un consejo para que controle la porquería nuestra, esa que vos también buscar por ahí. Porque yo lo sé. Pero quedate tranquilo. Vos no sos igual. Por eso estoy a la par tuya entendes, y sin ver ni esperar que metas la mano en tus bolsillos.
- ¿Vos decis?
Despues de todo este año solo me quedó algo irrefutable. Estar divididos es la ley de la razón. ¿Declaro la guerra? ¿No dejé ningún detalle allá atrás?
-che loco.
-¿Qué?
- ¿Ese de allá no es lea?
- No. A ver… Si creo que si, me respondió.
Chuy silbó la melodía cómo único código en la distancia que en la oscuridad de las calles funciona como única herramienta que nos puede comunicar. El código fue correspondido. Era lea.
-Tomando una birra. ¿Ustedes?
- En busca de una, le digo.
- Ah, “el viejo Jaime” está todavía. Queda más cerca. Tiene las persianas bajas, pero gol-peen que el viejo está ahí. Vayan que en un rato los sigo. Goar voy por más. ¿tenes algo?
- Sólo esto che. Ya es suficiente para mí. Esta de acá es una porquería. Igual no importa. El chicle ya fue. ¿Vas a las vías?
Hay detalles que uno pierde con el tiempo, recuerdos que se vuelven puras fantasmagor-ías y son tan efímeros como el común de los sucesos desechables y chatarras del resto de la vida. Salvo que esos hechos hayan sido algo significativos. Eso lo sabemos todos. Esta situación, que contaré mi buen lector, fue importante para mí y para algunos otros más. El mismo camino, ese que se transforma en rutina porque uno así lo desea, traería dife-rentes piedras que sortear esta vez.
En este ejercicio de recordar, de encender una memoria que reviva todo y cada uno de esos momentos, desde los gestos hasta las caras de mal humor, hace falta, para tal cosa, poner en juego una memoria esquiva, con filtros para viajar también hacía atrás en mo-mentos de vacas flacas y sólo para reír . Risas que vienen con el pasar del tiempo y son provocadas con unos pocos chispazos de reflexión. Usted sabe que los detalles que no se cuentan son para ahorrar tiempo y no aburrir en demasía. Aquí siguen algunos de esos tantos.
Mi vida, siempre y desde sus principios, tuvo la costumbre de comenzar nuevamente todo el tiempo. Una de esas veces, de menor importancia entre otras, fue un sábado a la noche. Después de compartir unas cervezas en la casa de patán y de haber mirado los partidos de fútbol que daban en la tele, decidimos organizarnos para ir a comprar lo mis-mo de siempre, de siempre porque se estaba haciendo costumbre, por no decir una adic-ción. Hay palabras que atemorizan más de la cuenta. Comprar para tener un típico al-muerzo al estilo del desnudo. Dependiendo de la plata que se juntaba era una cosa o la otra. Era bolsa o papeles. El papel cuesta menos. El sábado estaba muy agradable. Era tentador y el viento cálido invitaba a estos placeres. La casa de mi amigo estaba enfrente de un campo y rodeada de una atmósfera privada silenciosa, era un verdadero refugio, refugio al que luego de los mandados íbamos a volver. Salvo para los vampiros que te rastrean olfateando la ebullición de tu sangre, para el resto el lugar no existía. El “aguantadero”, así lo llaman los viejos de uno, estaba, más o menos, a 20 cuadras de la casa. Como queríamos hacer movimientos rápidos y evitar cruzarnos con algunos colegas, no fuimos a pie. Sacó del garaje el Taunus de color gris oscuro que pertenecía a su viejo y sobre ruedas nos pusimos en marcha. El lugar quedaba frente a unas vías a mitad de la cuadra. Casi una atmosfera romántica con unos monstruos de mala muerte alrededor. Lugar oscuro, la luna un poco tapada por nubes, calle de tierra, veredas rotas y arboles sin hojas que entenebrecían más el asunto. El boliche estaba escondido como todos esos lugares con todas sus características de los barrios pobres, rodeado de casas humildes, muchos perros sueltos, jardines detrás de alambrados oxidados y cosas así. Antes de llegar, en el camino, paramos en un almacén y compramos algunas cosas para bajar. Para bajar se necesita un poco de alcohol o un faso, de lo contrario podes quedarte mirando el techo hasta las cuatro de la tarde del día siguiente. No queríamos complicaciones, era un sábado tranquilo para encerrarnos, tomar unos vinos y estar sin personajes que se persigan o se pongan violentos. Muchos cuando están colocados son incontrolables y demasiados charlatanes, ni que hablar de aquellos que solo quieren vaciarte los bolsillos y luego pirar. Con las reservas aseguradas y dentro del auto seguimos viaje. A media cuadra del lugar, en el bendito sucucho donde terminan los fieles, patán detuvo el coche, justo en la esquina, a cincuenta metros de la famosa ventana. Me bajo y le digo que me espere ahí. Cuando encaro para ese lugar veo unas figuras que se cruzan y desaparecen en un segundo. ¡A la mierda! Me detuve. Pensé. Es raro… muy raro lo que acabo de ver, ese tipo de cosas nunca pasan… pero recuerdo que alguna vez vi a uno sentado en la vereda pinchándose ¿Será alguno de esos? Sí, seguro es unos de esos. Dudé en seguir pero como estaba a unos pocos metros, y sobre todas las cosas y la razón mas significativa era la realidad de estar cebado, seguí caminado hacia el lugar. Busco y miro por todas direcciones, no veo a nadie. Me acerco a la ventana y pienso pedir un par de papeles de 10. Ya saben… los papelitos eran esos glacé brillantes que se usan mucho en la escuela primeria para manualidades o dibujos. Casi lo único que recuerdo de la primaria, es que nunca tuve buenos maestros para extrañar. Alguna que otra maestra condescendiente, alguna que nos veía como futuros obreros sin mayores posibilidades de seguir estudiando, la muy turra era una darwinista social o algo parecido. Otra que me llevó de la oreja hacia dirección por comer un helado y el resto no muy distintas. Dentro de esos papelitos bien doblados esta siempre la verdad del consumidor que poco a poco se transformaba en producto. Ya estaba parado justo al frente de la oscuridad. Era una persiana plástica con un agujero en el medio. Lo único que se puede ver al fondo de la ventana, oscuridad de noche. No sabía nunca con quien estaba tratando, pero me gustaba pensar que pactaba un rato con el diablo, que había una pequeña relación amistosa entre compinches, tonto pero me gustaba esa idea. Una voz, una voz opaca y seca por resumirlo de alguna manera, pregunta ¿cuánto queres? En ese instante me viene la imagen de aquellas sombras que había visto desaparecer rápidamen-te. El instinto de la inseguridad enciende las alarmas. Me recorre por el cuerpo un pálpito de incertidumbre, de desconfianza y ya estaba sospechando a esa altura más de la cuenta. Hago silencio… y al final respondo “Dame 4 de diez.” Al segundo, al instante y como un rayo, porque para eso si son rápidos, sale un policía de un costado y me pone la 45 en la cabeza mientras gritaba como un loco “¡quedate quieto!” “¡quedate quieto!”
-Bueno, lo miro de reojo y no hay que hacer frente a eso, contame como es, le dije.
-Ah, es como un emergente, algo que sale y ahí está. A veces… a veces tambalea sobre mis ojos, los tengo ahí y no se pianta, (uh, esté se va, se va, pensé) gira y gira sobre una plataforma abstracta porque pareciera estar bien parado. ¿bien parado? no tiene sentido. Ahí me advierte sobre los pesados aleatorios infinitos del espacio haciendo gala y referencia de sus dotes. Algunas veces solo se presenta y me pregunta su pienso quedarme atrás. Otras solo dice algunas boludeces como “estamos clavados en tablones erguidos sobre tierra húmeda mohosa que muere en plena evolución, gratifica tus años que luego sufrirás” ja, vos sabes ahí me acuerdo en los dientes que se me están cayendo, me deja esa imagen en la mente y me está cagando la vida con eso, ahora que lo pienso la próxima lo mando al carajo. Tengo un papel escrito sabes, porque eso sí me gustó y entonces lo anoté luego que me lo dijera, escuchá: “Igual las consecuencias son en miles de regiones, que la congelación del hielo pesimista rebalsa en abundancia. No le des la espalda al espectro, esto debes recordarlo manejándolo a tu gusto. Él será feliz. No escuchar. Gritos. Brillo y gustar. De los colores prometidos observar los grandes saltos. Vender sangre no está mal, no almacenes rencor, no culpes a la madre ni al padre, hazlo con el santo” Es muy bonito, ¿no? Suena como un consejo para que controle la porquería nuestra, esa que vos también buscar por ahí. Porque yo lo sé. Pero quedate tranquilo. Vos no sos igual. Por eso estoy a la par tuya entendes, y sin ver ni esperar que metas la mano en tus bolsillos.
- ¿Vos decis?
Despues de todo este año solo me quedó algo irrefutable. Estar divididos es la ley de la razón. ¿Declaro la guerra? ¿No dejé ningún detalle allá atrás?
-che loco.
-¿Qué?
- ¿Ese de allá no es lea?
- No. A ver… Si creo que si, me respondió.
Chuy silbó la melodía cómo único código en la distancia que en la oscuridad de las calles funciona como única herramienta que nos puede comunicar. El código fue correspondido. Era lea.
-Tomando una birra. ¿Ustedes?
- En busca de una, le digo.
- Ah, “el viejo Jaime” está todavía. Queda más cerca. Tiene las persianas bajas, pero gol-peen que el viejo está ahí. Vayan que en un rato los sigo. Goar voy por más. ¿tenes algo?
- Sólo esto che. Ya es suficiente para mí. Esta de acá es una porquería. Igual no importa. El chicle ya fue. ¿Vas a las vías?
Hay detalles que uno pierde con el tiempo, recuerdos que se vuelven puras fantasmagor-ías y son tan efímeros como el común de los sucesos desechables y chatarras del resto de la vida. Salvo que esos hechos hayan sido algo significativos. Eso lo sabemos todos. Esta situación, que contaré mi buen lector, fue importante para mí y para algunos otros más. El mismo camino, ese que se transforma en rutina porque uno así lo desea, traería dife-rentes piedras que sortear esta vez.
En este ejercicio de recordar, de encender una memoria que reviva todo y cada uno de esos momentos, desde los gestos hasta las caras de mal humor, hace falta, para tal cosa, poner en juego una memoria esquiva, con filtros para viajar también hacía atrás en mo-mentos de vacas flacas y sólo para reír . Risas que vienen con el pasar del tiempo y son provocadas con unos pocos chispazos de reflexión. Usted sabe que los detalles que no se cuentan son para ahorrar tiempo y no aburrir en demasía. Aquí siguen algunos de esos tantos.
Mi vida, siempre y desde sus principios, tuvo la costumbre de comenzar nuevamente todo el tiempo. Una de esas veces, de menor importancia entre otras, fue un sábado a la noche. Después de compartir unas cervezas en la casa de patán y de haber mirado los partidos de fútbol que daban en la tele, decidimos organizarnos para ir a comprar lo mis-mo de siempre, de siempre porque se estaba haciendo costumbre, por no decir una adic-ción. Hay palabras que atemorizan más de la cuenta. Comprar para tener un típico al-muerzo al estilo del desnudo. Dependiendo de la plata que se juntaba era una cosa o la otra. Era bolsa o papeles. El papel cuesta menos. El sábado estaba muy agradable. Era tentador y el viento cálido invitaba a estos placeres. La casa de mi amigo estaba enfrente de un campo y rodeada de una atmósfera privada silenciosa, era un verdadero refugio, refugio al que luego de los mandados íbamos a volver. Salvo para los vampiros que te rastrean olfateando la ebullición de tu sangre, para el resto el lugar no existía. El “aguantadero”, así lo llaman los viejos de uno, estaba, más o menos, a 20 cuadras de la casa. Como queríamos hacer movimientos rápidos y evitar cruzarnos con algunos colegas, no fuimos a pie. Sacó del garaje el Taunus de color gris oscuro que pertenecía a su viejo y sobre ruedas nos pusimos en marcha. El lugar quedaba frente a unas vías a mitad de la cuadra. Casi una atmosfera romántica con unos monstruos de mala muerte alrededor. Lugar oscuro, la luna un poco tapada por nubes, calle de tierra, veredas rotas y arboles sin hojas que entenebrecían más el asunto. El boliche estaba escondido como todos esos lugares con todas sus características de los barrios pobres, rodeado de casas humildes, muchos perros sueltos, jardines detrás de alambrados oxidados y cosas así. Antes de llegar, en el camino, paramos en un almacén y compramos algunas cosas para bajar. Para bajar se necesita un poco de alcohol o un faso, de lo contrario podes quedarte mirando el techo hasta las cuatro de la tarde del día siguiente. No queríamos complicaciones, era un sábado tranquilo para encerrarnos, tomar unos vinos y estar sin personajes que se persigan o se pongan violentos. Muchos cuando están colocados son incontrolables y demasiados charlatanes, ni que hablar de aquellos que solo quieren vaciarte los bolsillos y luego pirar. Con las reservas aseguradas y dentro del auto seguimos viaje. A media cuadra del lugar, en el bendito sucucho donde terminan los fieles, patán detuvo el coche, justo en la esquina, a cincuenta metros de la famosa ventana. Me bajo y le digo que me espere ahí. Cuando encaro para ese lugar veo unas figuras que se cruzan y desaparecen en un segundo. ¡A la mierda! Me detuve. Pensé. Es raro… muy raro lo que acabo de ver, ese tipo de cosas nunca pasan… pero recuerdo que alguna vez vi a uno sentado en la vereda pinchándose ¿Será alguno de esos? Sí, seguro es unos de esos. Dudé en seguir pero como estaba a unos pocos metros, y sobre todas las cosas y la razón mas significativa era la realidad de estar cebado, seguí caminado hacia el lugar. Busco y miro por todas direcciones, no veo a nadie. Me acerco a la ventana y pienso pedir un par de papeles de 10. Ya saben… los papelitos eran esos glacé brillantes que se usan mucho en la escuela primeria para manualidades o dibujos. Casi lo único que recuerdo de la primaria, es que nunca tuve buenos maestros para extrañar. Alguna que otra maestra condescendiente, alguna que nos veía como futuros obreros sin mayores posibilidades de seguir estudiando, la muy turra era una darwinista social o algo parecido. Otra que me llevó de la oreja hacia dirección por comer un helado y el resto no muy distintas. Dentro de esos papelitos bien doblados esta siempre la verdad del consumidor que poco a poco se transformaba en producto. Ya estaba parado justo al frente de la oscuridad. Era una persiana plástica con un agujero en el medio. Lo único que se puede ver al fondo de la ventana, oscuridad de noche. No sabía nunca con quien estaba tratando, pero me gustaba pensar que pactaba un rato con el diablo, que había una pequeña relación amistosa entre compinches, tonto pero me gustaba esa idea. Una voz, una voz opaca y seca por resumirlo de alguna manera, pregunta ¿cuánto queres? En ese instante me viene la imagen de aquellas sombras que había visto desaparecer rápidamen-te. El instinto de la inseguridad enciende las alarmas. Me recorre por el cuerpo un pálpito de incertidumbre, de desconfianza y ya estaba sospechando a esa altura más de la cuenta. Hago silencio… y al final respondo “Dame 4 de diez.” Al segundo, al instante y como un rayo, porque para eso si son rápidos, sale un policía de un costado y me pone la 45 en la cabeza mientras gritaba como un loco “¡quedate quieto!” “¡quedate quieto!”
jueves, 4 de febrero de 2010
Sobre la Serenísima y sus amenazas de consumo
¡Harto y cansado de las amenazas de La Serenísima y el necesario consumo de sus putos productos, a no ser que quieras sufrir muchos males corporales e incluso la muerte!
Tenés una amenaza para cada etapa de la vida…
En un principio o desde el principio tenés el deber, por amor a tu hijo, (si, ellos te recuerdan tus obligaciones, te marcan tus sentimientos) de darle el fino producto Danonino para que crezcan como deben, para ser funcionales y no padecer en el futuro marginación por ser un ineficiente físico y mental. Porque de Danonino depende su intelectualidad, su altura, músculos fuertes. Si no, te espera todo lo contrario: ser un pobre infeliz que no tendrá capacidades de ningún tipo. Y cuando logres ese desarrollo y te espere la vida, esa cotidianeidad y roce con el mundo externo, no te quedará otra que Actimel. Con millones de casei defensis que ellos descubrieron (serán como umpa lumpas en tamaño microscópico, vaya a saber uno…). Encima ya tienen sus verdades. Una vez dicha la verdad vos deberías ya tener todos esos productos en tu heladera. Ojo al piojo, no te duermas. Tomá, no te olvides, allá afuera te espera un mundo de pura contaminación, virus por doquier, suciedad, contacto humano desagradable y más mugre… hacete parte del equipo Actimel, hacete parte del equipo ganador que ya son más de 10 millones. ¿Cómo harán los que no tienen un peso para vivir para comprar Actimel? ¿No deberían estar vacíos los hospitales? Sigamos… La vida diaria no es simple, el estrés, la inseguridad, el trabajo, la comida (no la de ellos, por supuesto) te produce algunos males, pero para eso tenés ¡Vidacol! que te ayuda a controlar el colesterol, ¡ese mal que trae problemas cardiovasculares, infarto y hasta la muerte! Por eso, si querés estar seguro, tomá uno y ¡cantá como Palito que tenés el corazón contento!
Para terminar y como si fuera poco, de alguna manera tenés que evacuar todas esas porquerías y brebajes que La Serenísima orgullosa te hizo tomar. Y para eso te da, por ser una empresa sumamente generosa con sus consumidores, el bien y ponderado Activia. Para que te saques la mugre y porquería que te hincha, eso inmundo que llevas dentro (porque sos una persona rellena de inmundicias) y, tras cartón, te hace ver gorda (gordura que jamás te quitó su Yogur Ser), tomá Activia y chau…
¡Puta que los parió y al carajo con todas sus mierdas de crear conciencias cada vez mas podridras e imbéciles!
Tenés una amenaza para cada etapa de la vida…
En un principio o desde el principio tenés el deber, por amor a tu hijo, (si, ellos te recuerdan tus obligaciones, te marcan tus sentimientos) de darle el fino producto Danonino para que crezcan como deben, para ser funcionales y no padecer en el futuro marginación por ser un ineficiente físico y mental. Porque de Danonino depende su intelectualidad, su altura, músculos fuertes. Si no, te espera todo lo contrario: ser un pobre infeliz que no tendrá capacidades de ningún tipo. Y cuando logres ese desarrollo y te espere la vida, esa cotidianeidad y roce con el mundo externo, no te quedará otra que Actimel. Con millones de casei defensis que ellos descubrieron (serán como umpa lumpas en tamaño microscópico, vaya a saber uno…). Encima ya tienen sus verdades. Una vez dicha la verdad vos deberías ya tener todos esos productos en tu heladera. Ojo al piojo, no te duermas. Tomá, no te olvides, allá afuera te espera un mundo de pura contaminación, virus por doquier, suciedad, contacto humano desagradable y más mugre… hacete parte del equipo Actimel, hacete parte del equipo ganador que ya son más de 10 millones. ¿Cómo harán los que no tienen un peso para vivir para comprar Actimel? ¿No deberían estar vacíos los hospitales? Sigamos… La vida diaria no es simple, el estrés, la inseguridad, el trabajo, la comida (no la de ellos, por supuesto) te produce algunos males, pero para eso tenés ¡Vidacol! que te ayuda a controlar el colesterol, ¡ese mal que trae problemas cardiovasculares, infarto y hasta la muerte! Por eso, si querés estar seguro, tomá uno y ¡cantá como Palito que tenés el corazón contento!
Para terminar y como si fuera poco, de alguna manera tenés que evacuar todas esas porquerías y brebajes que La Serenísima orgullosa te hizo tomar. Y para eso te da, por ser una empresa sumamente generosa con sus consumidores, el bien y ponderado Activia. Para que te saques la mugre y porquería que te hincha, eso inmundo que llevas dentro (porque sos una persona rellena de inmundicias) y, tras cartón, te hace ver gorda (gordura que jamás te quitó su Yogur Ser), tomá Activia y chau…
¡Puta que los parió y al carajo con todas sus mierdas de crear conciencias cada vez mas podridras e imbéciles!
domingo, 31 de enero de 2010
Ivan el Terrible
Película rusa del año 1946, si no recuerdo mal. Es una de mis favoritas, eso seguro. Bueno, hay dos partes, la segunda se llama “Iván el terrible, la conjura de los boyardos” (para que tenga una idea los boyardos y los Biolcattis son la misma cosa) Está película fue dirigida por Sergei Eisenstein a pedido de Stalin. No justamente por Stalin es de mis preferidas, sabemos lo que pasó con la dictadura roja.
La película fue filmada de noche, casi en su totalidad, porque de día todo el mundo tenía que trabajar en fábricas para mantener la actividad de la madre rusa, estaban en plena guerra contra los nazis. Es interesante ver, que justo un tipo como Stalin pide una película que trata la vida de un zar, sistema que su partido había derrocado. Bueno, la idea es usar esta figura de fuerza y vigor, la idea del ser que debe gobernar por voluntad del pueblo, que lucha contra la institución religiosa, y sobre todo la lucha es contra los boyardos; que no eran otros que los comerciantes y a los terratenientes vende patrias! O sea, resaltar la figura de un líder, que lleve las riendas de la madre Rusia en “La Gran Guerra Patriótica” (así llamaban ellos a la segunda guerra mundial) y tener controlados a los Boyardos, parásitos de todo país, ese era el verdadero motivo de usar la figura de tan afamado Zar, resaltar la de Stalin. La primera parte será bien recibida por Stalin, pero la segunda no tanto. Sergei Eiseinstein, en la segunda parte, muestra un líder más inestable, mucho más dubitativo, que implora y termina de rodillas pidiendo acuerdos. Se podrán imaginar cómo tomo esto Stalin, fue tal la bronca que la segunda parte se pudo estrenar cuando puño de hierro murió. Hubo el intento de hacer la tercera parte, pero el director murió teniendo apenas 15 minutos de film, una verdadera lástima.
Hay muchos detalles que hacen está película una obra de arte imperdible, muchas significados históricos, sus aspecto lúgubre, gótico si se quiere, caras petrificas y tétricas, imágenes de procesiones en busca del Zar exilado que mira de perfil con su larga barba en punta mientras se ve al pueblo saliendo de una especie de un desierto la hacen maravillosa en imágenes. Ni hablar de esos coros y las voces… Espero que la puedan conseguir si les interesa o disfrutar de este fragmento.
Los Ortodoxos rusos tampoco veían muy bien que Iván interfiriera en sus chanchullos…
La película fue filmada de noche, casi en su totalidad, porque de día todo el mundo tenía que trabajar en fábricas para mantener la actividad de la madre rusa, estaban en plena guerra contra los nazis. Es interesante ver, que justo un tipo como Stalin pide una película que trata la vida de un zar, sistema que su partido había derrocado. Bueno, la idea es usar esta figura de fuerza y vigor, la idea del ser que debe gobernar por voluntad del pueblo, que lucha contra la institución religiosa, y sobre todo la lucha es contra los boyardos; que no eran otros que los comerciantes y a los terratenientes vende patrias! O sea, resaltar la figura de un líder, que lleve las riendas de la madre Rusia en “La Gran Guerra Patriótica” (así llamaban ellos a la segunda guerra mundial) y tener controlados a los Boyardos, parásitos de todo país, ese era el verdadero motivo de usar la figura de tan afamado Zar, resaltar la de Stalin. La primera parte será bien recibida por Stalin, pero la segunda no tanto. Sergei Eiseinstein, en la segunda parte, muestra un líder más inestable, mucho más dubitativo, que implora y termina de rodillas pidiendo acuerdos. Se podrán imaginar cómo tomo esto Stalin, fue tal la bronca que la segunda parte se pudo estrenar cuando puño de hierro murió. Hubo el intento de hacer la tercera parte, pero el director murió teniendo apenas 15 minutos de film, una verdadera lástima.
Hay muchos detalles que hacen está película una obra de arte imperdible, muchas significados históricos, sus aspecto lúgubre, gótico si se quiere, caras petrificas y tétricas, imágenes de procesiones en busca del Zar exilado que mira de perfil con su larga barba en punta mientras se ve al pueblo saliendo de una especie de un desierto la hacen maravillosa en imágenes. Ni hablar de esos coros y las voces… Espero que la puedan conseguir si les interesa o disfrutar de este fragmento.
Los Ortodoxos rusos tampoco veían muy bien que Iván interfiriera en sus chanchullos…
sábado, 16 de enero de 2010
Prácticos, ilusos y prehistóricos
Por Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania
Toda otra información pasa a segundo plano después de la gran tragedia de Haití. Nos demuestra qué solo y desamparado puede quedar el ser humano ante las desconocidas fuerzas de la naturaleza. ¿Cómo fue posible no poder prevenir algo así? Una vez más cobra una actualidad sin discusión aquella pregunta de los sabios pacifistas que se interrogaban: ¿por qué el ser humano es tan perverso hasta llegar en su perversidad al propio suicidio no esperado? Claro, si ese ser humano durante toda su historia hubiese gastado todas sus riquezas y búsquedas en la ciencia y no lo hubiera desperdiciado en guerras, matanzas, fabricación de armas, métodos de dominio del uno sobre el otro, sí, de haber dedicado todos sus esfuerzos a la búsqueda racional de defender la vida y no de jugar con la muerte, es muy posible que ese ser humano hubiese llegado a saber ya de dónde provenimos y cuáles son los peligros que nos acechan en una naturaleza no cuidada, regulada. Es decir, buscar todas las formas de defender la vida a través de eso tan maravilloso que es la ciencia. Claro está, cuando se la emplea para la vida y no para la muerte.
Y esa eterna polémica perdura en la Alemania de hoy. En nuestra última nota desde Bonn explicamos el drama del Kundus. Allí, el ejército alemán que colabora con el de Estados Unidos en la ocupación de Afganistán cometió una agresión que no tiene disculpas. Se atacó un “objetivo militar” desde el aire que costó la vida de 140 civiles afganos, casi todos mujeres y niños. Ante esa matanza, sin ninguna explicación, los sectores de la sociedad alemana que están en contra de la intervención estadounidense en Afganistán y, más todavía, de la colaboración alemana en ella, iniciaron un debate que dura hasta hoy y en el cual ya participan hasta las iglesias. La primera en salir al cruce de los hechos fue la titular del Obispado de la Iglesia Evangélica de Hannover, doctora Kässmann, quien destacó que se había tratado de un crimen de lesa humanidad y que Alemania debía retirar de inmediato sus tropas de ese país asiático. Las estadísticas oficiales señalan que Alemania tiene 7200 soldados en el exterior –como aliado de Estados Unidos– y que 83 de ellos han muerto. Por supuesto, las estadísticas no hablan de las víctimas, de cuántos afganos fueron muertos por soldados germanos.
Después de la matanza de Kundus, el gobierno alemán de la democristiana Angela Merkel resolvió pagarles una indemnización a los familiares de los muertos. Pero hay que comprender de una buena vez que con dinero no se pagan las culpas. La vida de un niño o la de una madre no pueden cotizarse en euros. La vida no se paga con un pedido de disculpas, ni con billetes. La religiosa evangélica Kässmann lo dijo bien claro: “Nosotros necesitamos más fantasía para lograr la paz no mediante la guerra”. Por supuesto, de inmediato salió a la palestra el cardenal Meisner de la Iglesia Católica, tomando partida por el ejército. El diario General Anzeiger dedica su título de tapa de ayer a este tema: “Meisner: solidaridad con los soldados”. Y el subtítulo lo dice todo: “El arzobispo de Colonia justifica la intervención del ejército alemán en Afganistán”. Al referirse a la matanza de civiles de Kundus, dijo el cardenal católico: “Se trató de un accidente trágico. Pero para impedir algo peor, el empleo de las armas como última ratio es justificable”. Ante tal respuesta tal vez sólo quepa ponerse a rezar. Obispo de Colonia, la catedral más antigua de Europa.
El cardenal reconoció que hay menos católicos en Alemania que hace veinte años: “También menos sacerdotes, menos niños, menos matrimonios y menos dinero para la Iglesia”. Los diarios han traído la noticia de que en Austria, durante el año 2009, 53 mil católicos dejaron de pagar su aporte a la Iglesia Católica, es decir, abandonaron esa religión. Por su parte, el obispo católico de Tréveris señaló sobre el retiro de soldados alemanes de Afganistán: “Debo decir que, a corto plazo, ese retiro no tiene sentido. El empleo de las armas bajo determinadas condiciones puede ser en este caso el mal menor”. Y luego aclaró: “Yo, como obispo, no tengo el derecho ni el deber de resolver el envío de tropas, eso lo tienen que hacer los políticos de acuerdo con su conciencia y su saber”.
La discusión de siempre. La paz eterna soñada por Kant nunca se ha logrado. Más todavía: ahora en los ejércitos del mundo hay mujeres. Los seres que traen la vida al mundo se visten de soldados y llevan armas. También hay mujeres soldados (o “soldadas”, ¿cómo es lo correcto gramaticalmente en este nuevo término? Tal vez soldadas, porque así significa que quedan “soldadas” al sistema). Actualmente prestan servicio en el ejército alemán 17 mil soldadas. Hay ya compañías de soldados con dirección femenina de oficialas y suboficialas. También hay pilotos mujeres (o pilotas) que conducen aviones de bombardeo y cazas. Más de 380 soldadas prestan servicios en misiones en el exterior. Todo comenzó cuando la joven Tania Kreil inició un juicio contra el Estado porque no se le permitía entrar en el ejército por su condición de mujer. Es que la propia Constitución negaba el servicio de las armas a la mujer. Tania Kreil entonces invocó los principios defendidos por la Unión Europea sobre la igualdad de mujeres y hombres. Finalmente triunfó, ya que se debió cambiar ese texto y permitir el servicio de las armas también para las mujeres. Y hoy conforman el 9 por ciento de las tropas con armas, y el Ministerio de Defensa ha señalado que, como el interés de las mujeres aumenta, muy pronto llegarán a ocupar un 15 por ciento de las fuerzas armadas.
La realidad difiere de los sueños. Si uno piensa en cuántas mujeres pacifistas perdieron la libertad durante las guerras por pedir por la vida de sus hijos y hermanos, y ve finalmente estos resultados, no puede dejar de pensar sobre las fantasías de la realidad. Ni el cine se atrevió a crear escenas donde aviones de caza conducidos por mujeres luchan entre sí, o que una escuadrilla de bombardeos conducida por pilotas destruyen barrios enteros de población civil.
Con toda admiración, el presidente del Partido Social-Cristiano de Baviera, Horst Seehofer, expresó ante la radio con voz engolada: “Ellas exponen sus cabezas por no-sotros”.
Tal vez deberíamos contar con un Dostoievski o con un Tolstoi para describir ciertas realidades actuales. Por ejemplo, un diálogo entre soldadas después de una misión de guerra. ¿Emplean el mismo idioma que los hombres?
Lo describimos porque es una realidad que se da en Alemania, pero también en todo el mundo. Los seres humanos hemos sido capaces de llevar a los seres que traen la vida a jugar también con la muerte.
Los pacifistas. Recorro un libro con sus rostros. Tengo ganas de acariciarlos, de besarlos. Pero si alguien me viera, tal vez comentaría: “Este tipo es un prehistórico”.
Aunque ante las realidades actuales no hay que rendirse. Un ejemplo claro de todo eso es la lucha inequívoca que llevan a cabo las organizaciones de defensa de la naturaleza. En todo el mundo. No hay excepciones. Y también los investigadores de la verdadera historia, que en un trabajo de hormiga van colocando uno tras otro los ladrillos que explican el porqué de todas las tragedias humanas. Por ejemplo, en Alemania acaba de aparecer un profundo estudio de la historiadora Antonia Leugers titulado: “Los jesuitas en el ejército de Hitler. Legitimación de la guerra y experiencia militar”. Con toda la documentación de los archivos eclesiásticos e intercambio de cartas entre las máximas autoridades de la Iglesia Católica. Además trae los nombres de los sacerdotes jesuitas que sirvieron en las tropas del nazismo, en especial en la guerra contra el comunismo soviético. El concepto de ellos era que, con la derrota del comunismo, renacieran las instituciones cristianas en Rusia y, en especial, lograr la unidad entre la Iglesia Católica Romana con la Ortodoxa Rusa. En el estudio se trasunta también el profundo odio antijudío de los representantes católicos. Toda esta documentación tendría que servir para una profunda autocrítica de la Iglesia Católica actual que, como se sabe, trata de hacer todo lo contrario: volver a poner en primer lugar al papa Pío XII y nombrarlo “santo”, pasando por alto el apoyo de ese papa al fascismo italiano y principalmente al fascismo español de Francisco Franco, además de las buenas relaciones entre la Santa Sede y el nacionalsocialismo alemán.
Con esto se comprende por qué nuestras últimas generaciones aprendieron poco de las últimas guerras genocidas y del poderío económico que sigue dominando el mundo a través de la violencia, que ya apenas si se disimula.
Hasta ahora la ciencia ha servido a los poderes de turno y a su búsqueda de dominio. Ojalá que una tragedia como la de Haití nos lleve a pensar que el único camino es el de la racionalidad. Y el primer paso a la racionalidad es la búsqueda de la paz y el entendimiento recíproco entre los pueblos para asegurar la vida, no con uniformes, ni balas, sino con la mano abierta de la paz, para lo cual hacer uso de la ciencia y avanzar con ella para resolver los problemas que cada día pueden asaltar a la humanidad.
Nota publicada en Página12.
¿Las ideas pacifistas de Bayer ante la narración y descripción de asesinatos, corrupción y manipulación te convencieron de no tener ganas de matar a los tiranos?
Sigamos, En 1970, Haití producía el 90% de los alimentos que consumía, actualmente importa el 55%. El arroz estadounidense subvencionado ha matado la producción local, la explotación de los bancos internacionales, la prometida cancelación de la deuda que nunca se cumple y para colmo huracanes que matan de a cientos varias veces al año, hará que más al norte anden con escalofríos, hará mucho frío en Washington? Y Manuel Zelaya…? la sociedad haitiana ha descendido varios escalones hacia las hogueras cristianas.
Desde Bonn, Alemania
Toda otra información pasa a segundo plano después de la gran tragedia de Haití. Nos demuestra qué solo y desamparado puede quedar el ser humano ante las desconocidas fuerzas de la naturaleza. ¿Cómo fue posible no poder prevenir algo así? Una vez más cobra una actualidad sin discusión aquella pregunta de los sabios pacifistas que se interrogaban: ¿por qué el ser humano es tan perverso hasta llegar en su perversidad al propio suicidio no esperado? Claro, si ese ser humano durante toda su historia hubiese gastado todas sus riquezas y búsquedas en la ciencia y no lo hubiera desperdiciado en guerras, matanzas, fabricación de armas, métodos de dominio del uno sobre el otro, sí, de haber dedicado todos sus esfuerzos a la búsqueda racional de defender la vida y no de jugar con la muerte, es muy posible que ese ser humano hubiese llegado a saber ya de dónde provenimos y cuáles son los peligros que nos acechan en una naturaleza no cuidada, regulada. Es decir, buscar todas las formas de defender la vida a través de eso tan maravilloso que es la ciencia. Claro está, cuando se la emplea para la vida y no para la muerte.
Y esa eterna polémica perdura en la Alemania de hoy. En nuestra última nota desde Bonn explicamos el drama del Kundus. Allí, el ejército alemán que colabora con el de Estados Unidos en la ocupación de Afganistán cometió una agresión que no tiene disculpas. Se atacó un “objetivo militar” desde el aire que costó la vida de 140 civiles afganos, casi todos mujeres y niños. Ante esa matanza, sin ninguna explicación, los sectores de la sociedad alemana que están en contra de la intervención estadounidense en Afganistán y, más todavía, de la colaboración alemana en ella, iniciaron un debate que dura hasta hoy y en el cual ya participan hasta las iglesias. La primera en salir al cruce de los hechos fue la titular del Obispado de la Iglesia Evangélica de Hannover, doctora Kässmann, quien destacó que se había tratado de un crimen de lesa humanidad y que Alemania debía retirar de inmediato sus tropas de ese país asiático. Las estadísticas oficiales señalan que Alemania tiene 7200 soldados en el exterior –como aliado de Estados Unidos– y que 83 de ellos han muerto. Por supuesto, las estadísticas no hablan de las víctimas, de cuántos afganos fueron muertos por soldados germanos.
Después de la matanza de Kundus, el gobierno alemán de la democristiana Angela Merkel resolvió pagarles una indemnización a los familiares de los muertos. Pero hay que comprender de una buena vez que con dinero no se pagan las culpas. La vida de un niño o la de una madre no pueden cotizarse en euros. La vida no se paga con un pedido de disculpas, ni con billetes. La religiosa evangélica Kässmann lo dijo bien claro: “Nosotros necesitamos más fantasía para lograr la paz no mediante la guerra”. Por supuesto, de inmediato salió a la palestra el cardenal Meisner de la Iglesia Católica, tomando partida por el ejército. El diario General Anzeiger dedica su título de tapa de ayer a este tema: “Meisner: solidaridad con los soldados”. Y el subtítulo lo dice todo: “El arzobispo de Colonia justifica la intervención del ejército alemán en Afganistán”. Al referirse a la matanza de civiles de Kundus, dijo el cardenal católico: “Se trató de un accidente trágico. Pero para impedir algo peor, el empleo de las armas como última ratio es justificable”. Ante tal respuesta tal vez sólo quepa ponerse a rezar. Obispo de Colonia, la catedral más antigua de Europa.
El cardenal reconoció que hay menos católicos en Alemania que hace veinte años: “También menos sacerdotes, menos niños, menos matrimonios y menos dinero para la Iglesia”. Los diarios han traído la noticia de que en Austria, durante el año 2009, 53 mil católicos dejaron de pagar su aporte a la Iglesia Católica, es decir, abandonaron esa religión. Por su parte, el obispo católico de Tréveris señaló sobre el retiro de soldados alemanes de Afganistán: “Debo decir que, a corto plazo, ese retiro no tiene sentido. El empleo de las armas bajo determinadas condiciones puede ser en este caso el mal menor”. Y luego aclaró: “Yo, como obispo, no tengo el derecho ni el deber de resolver el envío de tropas, eso lo tienen que hacer los políticos de acuerdo con su conciencia y su saber”.
La discusión de siempre. La paz eterna soñada por Kant nunca se ha logrado. Más todavía: ahora en los ejércitos del mundo hay mujeres. Los seres que traen la vida al mundo se visten de soldados y llevan armas. También hay mujeres soldados (o “soldadas”, ¿cómo es lo correcto gramaticalmente en este nuevo término? Tal vez soldadas, porque así significa que quedan “soldadas” al sistema). Actualmente prestan servicio en el ejército alemán 17 mil soldadas. Hay ya compañías de soldados con dirección femenina de oficialas y suboficialas. También hay pilotos mujeres (o pilotas) que conducen aviones de bombardeo y cazas. Más de 380 soldadas prestan servicios en misiones en el exterior. Todo comenzó cuando la joven Tania Kreil inició un juicio contra el Estado porque no se le permitía entrar en el ejército por su condición de mujer. Es que la propia Constitución negaba el servicio de las armas a la mujer. Tania Kreil entonces invocó los principios defendidos por la Unión Europea sobre la igualdad de mujeres y hombres. Finalmente triunfó, ya que se debió cambiar ese texto y permitir el servicio de las armas también para las mujeres. Y hoy conforman el 9 por ciento de las tropas con armas, y el Ministerio de Defensa ha señalado que, como el interés de las mujeres aumenta, muy pronto llegarán a ocupar un 15 por ciento de las fuerzas armadas.
La realidad difiere de los sueños. Si uno piensa en cuántas mujeres pacifistas perdieron la libertad durante las guerras por pedir por la vida de sus hijos y hermanos, y ve finalmente estos resultados, no puede dejar de pensar sobre las fantasías de la realidad. Ni el cine se atrevió a crear escenas donde aviones de caza conducidos por mujeres luchan entre sí, o que una escuadrilla de bombardeos conducida por pilotas destruyen barrios enteros de población civil.
Con toda admiración, el presidente del Partido Social-Cristiano de Baviera, Horst Seehofer, expresó ante la radio con voz engolada: “Ellas exponen sus cabezas por no-sotros”.
Tal vez deberíamos contar con un Dostoievski o con un Tolstoi para describir ciertas realidades actuales. Por ejemplo, un diálogo entre soldadas después de una misión de guerra. ¿Emplean el mismo idioma que los hombres?
Lo describimos porque es una realidad que se da en Alemania, pero también en todo el mundo. Los seres humanos hemos sido capaces de llevar a los seres que traen la vida a jugar también con la muerte.
Los pacifistas. Recorro un libro con sus rostros. Tengo ganas de acariciarlos, de besarlos. Pero si alguien me viera, tal vez comentaría: “Este tipo es un prehistórico”.
Aunque ante las realidades actuales no hay que rendirse. Un ejemplo claro de todo eso es la lucha inequívoca que llevan a cabo las organizaciones de defensa de la naturaleza. En todo el mundo. No hay excepciones. Y también los investigadores de la verdadera historia, que en un trabajo de hormiga van colocando uno tras otro los ladrillos que explican el porqué de todas las tragedias humanas. Por ejemplo, en Alemania acaba de aparecer un profundo estudio de la historiadora Antonia Leugers titulado: “Los jesuitas en el ejército de Hitler. Legitimación de la guerra y experiencia militar”. Con toda la documentación de los archivos eclesiásticos e intercambio de cartas entre las máximas autoridades de la Iglesia Católica. Además trae los nombres de los sacerdotes jesuitas que sirvieron en las tropas del nazismo, en especial en la guerra contra el comunismo soviético. El concepto de ellos era que, con la derrota del comunismo, renacieran las instituciones cristianas en Rusia y, en especial, lograr la unidad entre la Iglesia Católica Romana con la Ortodoxa Rusa. En el estudio se trasunta también el profundo odio antijudío de los representantes católicos. Toda esta documentación tendría que servir para una profunda autocrítica de la Iglesia Católica actual que, como se sabe, trata de hacer todo lo contrario: volver a poner en primer lugar al papa Pío XII y nombrarlo “santo”, pasando por alto el apoyo de ese papa al fascismo italiano y principalmente al fascismo español de Francisco Franco, además de las buenas relaciones entre la Santa Sede y el nacionalsocialismo alemán.
Con esto se comprende por qué nuestras últimas generaciones aprendieron poco de las últimas guerras genocidas y del poderío económico que sigue dominando el mundo a través de la violencia, que ya apenas si se disimula.
Hasta ahora la ciencia ha servido a los poderes de turno y a su búsqueda de dominio. Ojalá que una tragedia como la de Haití nos lleve a pensar que el único camino es el de la racionalidad. Y el primer paso a la racionalidad es la búsqueda de la paz y el entendimiento recíproco entre los pueblos para asegurar la vida, no con uniformes, ni balas, sino con la mano abierta de la paz, para lo cual hacer uso de la ciencia y avanzar con ella para resolver los problemas que cada día pueden asaltar a la humanidad.
Nota publicada en Página12.
¿Las ideas pacifistas de Bayer ante la narración y descripción de asesinatos, corrupción y manipulación te convencieron de no tener ganas de matar a los tiranos?
Sigamos, En 1970, Haití producía el 90% de los alimentos que consumía, actualmente importa el 55%. El arroz estadounidense subvencionado ha matado la producción local, la explotación de los bancos internacionales, la prometida cancelación de la deuda que nunca se cumple y para colmo huracanes que matan de a cientos varias veces al año, hará que más al norte anden con escalofríos, hará mucho frío en Washington? Y Manuel Zelaya…? la sociedad haitiana ha descendido varios escalones hacia las hogueras cristianas.
jueves, 7 de enero de 2010
En una foto
Pequeña muestra, pequeño viaje, todo camino tiene piedras y lo sabemos todos. ¿Atravesar todo su largo sin aliento? ¿Caminante no hay camino…? Hay muchos y variados consejos. Por lo pronto, no deje pasar su tren!
Sigo descubriendo y afirmando: Vespertine es el mejor disco para patear de noche, para ir solamente de noche, creo que por ahora no podría darme cuenta de otra cosa.
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