martes, 23 de agosto de 2011

Media mañana por capital


La burocracia me llevó una vez más a Capital Federal. Donde su mayoría viviente, zombis, miran de frente al rio convirtiéndolo en mar. Cualquiera de estos sueña con su propia vaca atada. Ese mar con una añoranza de lo poco o nada que conocen cruzando el charco, más si el sentimiento de arraigo falso, desterrado de los vencidos. Eso sí, casi todos ellos tienen a su capitán navegando por el mar muerto. Zombis y muertos.
Hoy olían a conventillo. A puchero estacionado en olla de aluminio, grande, gris sucio. Puchero con grasa fría y solida. Tanta fachada y huelen mal, así es. Gente eterna, son ellos todos los Peter Pan, los Jackson, los Dorian Gray, todo un reciclaje super posmoderno. Y como tales, en sus burbujas a puntos de estallar, huelen mal. Podridos por dentro, máscaras y pieles plásticas, vuelan y atropellan. La fachada y sus colores huelen fétidamente a puchero rancio.  Todo ese mar que miran de frente, a espaldas de todo un jardín de olores y de colores, a espalda de una república que no amerita a sus signos soberbios, miran ese mar que no los llega a purificar y los mantiene heridos, sin poder lavarse, mantienen en el interior de sus vísceras esas moscas que vician el puchero. Qué lindo es verte de cerca…

miércoles, 15 de junio de 2011

Perjudicados y el fascismo del sano

El fascismo del sano (frase célebre de Dalmiro) me tiene los huevos al plato. Esto de perseguir al fumador hasta excluirlo porque contamina y daña el aire “puro” de todos no deja más que a la superficie toda la hipocresía no consiente, muchos si tal vez lo sean. Mentes dormidas del mundo light y plástico que modelan todos los días, sumisas cual ovejas (digan qué diferencias hay de aceptar ciertos mandatos de teo) digo, por qué de ahora en más no detienen todos esos artefactos con motores que circulan por las calles que contaminan todo el puto planeta ¿por qué un tipo puede conducir a velocidades siderales y a su vez contaminar, contamina los sentidos inclusive, y todo el mundo calladito la boca… Yo los veo como figuritas con barras de códigos repitiendo: “por qué no lo mandan” La fucking comida de cada día es mas sintética, contaminada y sin sabores, pero si los publicistas dicen que es bueno y necesario, pues a comarla! buques petroleros (que de 10 de ellos 5 terminan chocando y derramando todo el petróleo en el mar) nada se mosquea. Así podría enumerar cientos de cosas. Pero no, se alinean bajo las órdenes de un Estado que vive de los impuestos cada vez más altos a los cigarrillos. Dinero que va a parar a escuelas (represión), cárceles (mataderos) corrupción y vaya a saber cuánta mierda más. Y ni solo eso, el sistema te quiere cada día más sano porque sino de quien va a vivir, quieres que cada día tengas menos derecho, no solo te moldean la mente, sino también el físico. “no fumes” Pero deja que las tabacaleras sigan produciendo. Prohibido conducir a más de 120 o 140 pero dejan que salgan coches coches que superen ampliamente esa velocidad. Miren al alrededor, pero con los ojos abiertos!!!


sábado, 2 de abril de 2011

Hablando de Facón...

Texto del siempre querido Bayer.


Hemos esperado unos días. Para que sirviera como reflexión y no como crónica de un suceso. La semana de la memoria he estado en la Patagonia. En Santa Cruz. Tierra para recorrer, admirar, pensar. Nunca lo hubiera imaginado cuando hace cuarenta años inicié la investigación de aquel crimen horrible e inexplicable de los fusilamientos de peones rurales de 1921. Esta Semana de la Memoria, Santa Cruz se la dedicó a ellos. Por supuesto fueron punto de partida para memorizar todo lo que se cometió en estas tierras increíblemente bellas y creadas para la meditación. Me sorprendió. Estuvo todo el pueblo en los actos. Se recordaron las huelgas rurales en todos sus detalles. Es la historia carnal. Inexplicable. No hay explicación. Fusilados por huelguistas.
En Gobernador Gregores –ciudad a la que yo llamo Cañadón Font, porque antes se llamaba Cañadón León, pero el verdadero protagonista de esa región fue el gaucho José Font, “Facón Grande”, héroe de esa huelga justa y noble; por eso “Cañadón Font” y no Gregores, nombre impuesto desde Buenos Aires–, ahí, prosigo, hubo un desfile en el cual participó todo el pueblo. No voy a dar nombres, porque tendría que citar también, entonces, a cada una de esas personas que pusieron el rostro: pueblo, y también presentes desde el gobernador hasta el último funcionario.
Allí se oyó vibrar la palabra cuando se recordó a los mártires del trabajo caídos por las balas del 10º de Caballería. Entre ellos, Facón Grande, el entrerriano, que sin ser peón salió al frente de las peonadas porque comprendió que era justo defender a los trabajadores de la tierra contra la explotación del latifundismo creado por Roca.
Pero todo comenzó en Río Gallegos con actos en la universidad y en la Dirección de Cultura. Y de allí salir a recorrer esas distancias infinitas y volver a vivir la emoción del recuerdo. Se marcó el circuito histórico-cultural. Sí, un turismo cultural que ayuda a saber y comprender la historia de los pueblos.
En ese acto de Cañadón Font, en el “Cañadón de los Muertos”, se llevaron flores a la tumba masiva de los peones fusilados. Estuvieron presentes hombres de a caballo (y mujeres también) con prendas gauchas, con mirada silenciosa oyendo las palabras de recuerdo ante tantos hijos de la tierra muertos a balazos oficiales. Un día pleno de sol, como cuando cayeron gritando “viva la huelga”. Y de allí por las rutas de tanta estancia hasta llegar a la tumba donde están los huesos de Albino Argüelles, el idealista de la justicia social, llegado desde Buenos Aires, perseguido por haber actuado en la Semana Trágica, y que de inmediato se puso al servicio de los derechos de la peonada rural. Allí, en el mismo lugar donde fue fusilado Argüelles, están los huesos de sus compañeros que desoyeron el obedecer que manda el patrón. Pero la emoción aumenta cuando se ve al pie de la tumba una placa que recuerda que allí descansan también las cenizas de la compañera y la hija de Argüelles, que ochenta años después del fusilamiento del héroe fueron traídas desde Buenos Aires por su nieto, en un acto que nos llenó de emotividad.
De allí al desfile popular en Cañadón Font (Gregores) y actos en salones plenos de participación popular. Sonaron las guitarras gauchas y los cantos criollos por Facón Grande, el héroe que tiene un increíble monumento en la entrada de Jaramillo. Allí, a pocos metros de donde fue fusilado. Ahí está, con la mirada hacia Buenos Aires como preguntando: ¿por qué hicieron esa matanza las tropas venidas de Buenos Aires? Si pedíamos tan poco frente al poder de los terratenientes. Esos que, finalmente, le cantaron el “for he is a jolly good fellow” al teniente coronel Varela. Sí, los dueños de la tierra desde la concesión Grünbein, cuando Roca le dio dos millones quinientas mil hectáreas de tierras santacruceñas a 137 estancieros ingleses: Halliday, Scott, Wood, Wilson, Hamilton, Saunders, Mac George, etc., etc., etc., etc. Realidades del pasado argentino. De eso no se habla.
En Jaramillo el pueblo vibró con el recuerdo de los fusilados en sus tierras. Con la guardia gaucha siempre presente. Y todo allí se conserva: el trabajo de restauración de la estación ferroviaria, donde estuvo Facón Grande detenido ya para ser llevado al muere, las casas históricas con el recuerdo de las primeras familias. El culto de la historia palpita en ese rincón del mundo. Y de allí a Puerto Deseado, la ciudad abierta a la historia. Donde se llevó a cabo la reconstrucción del combate de Tehuelches. Cuando Facón Grande hizo recular al ejército argentino, en el único combate abierto entre los uniformados y los huelguistas. Y donde también el teniente coronel Varela traicionó a Facón Grande, a quien invitó a parlamentar y allí lo hizo detener y fusilar. Un hecho que ha quedado para siempre en esas tierras patagónicas. La traición a la palabra.
Por eso, mientras hoy Facón Grande es el héroe de esas tierras y tiene un monumento, del represor nadie se compadece. Hasta hace muy poco su tumba en el panteón militar de la Chacarita tenía una sola placa que decía: “La comunidad británica de Santa Cruz al teniente coronel Varela, que supo cumplir con su deber”. Está todo dicho. No falta ningún otro documento para demostrar por qué intereses fusiló el oficial argentino.
En Puerto Deseado nos encontramos con una agradable sorpresa: los jóvenes que integran el núcleo de investigadores de esta historia patagónica. Pues bien, ese grupo se ha puesto el nombre de: “De cara a la Livertá”. Sí, Libertad escrita así, tal cual estaba escrito en una rústica cruz que yo encontré en el año 1973 en una tumba masiva que decía: “A los caídos por la Livertá”. Palabras grabadas por las manos de algún peón. Claro, un ser que no sabía cómo se escribía ese concepto, pero que tenía conciencia de lo que significaba y luchaba por ella, como sus compañeros muertos. Porque esa gente sabía que la dignidad empieza por la libertad. Sin libertad nunca habrá dignidad. Esa cruz, décadas después fue entregada por el doctor Suárez Samper y por mí al museo de Jaramillo. Es como para seguir escribiendo Livertá así. Tal vez logremos de esta manera la verdadera: la Dignidad en Libertad.
Para mí, todo ese recordativo en la Semana de la Memoria santacruceña fue el punto final a la búsqueda de la verdad de esos hechos tan crueles de nuestra historia. Ya está instalada esa verdad histórica, ya nadie la puede destruir. Me imagino el rostro de esos trabajadores de la tierra en el momento en que se encontraban frente a los pelotones de fusilamiento. El dolor, la incomprensión ante una injusticia inenarrable. Allí están sus huesos, en esas inmensidades. Tal vez rondan por las calles de nuestros desaparecidos. Con todos los que luchan eternamente por la Livertá.
Y sigue el pueblo luchando por sus héroes y la dignidad en la historia. En Balcarce se ha eliminado el nombre de la calle General Uriburu, el golpista fusilador del ’30, y sigue la lucha por quitar su monumento. En Azul ha ocurrido algo como para salir a la calle a aplaudir: un colegio de esa ciudad pasará a llamarse “Arbolito”, por el voto de sus alumnos. Arbolito fue el ranquel que puso fin a la vida del coronel Rauch, militar europeo contratado por Rivadavia “para exterminar a los indios ranqueles”. Y el primer comunicado de ese militar occidental y cristiano lo dice todo: “Hoy, para ahorrar balas, hemos degollado a 27 ranqueles”. Está todo dicho. Hasta que un ranquel, apodado “Arbolito” por su largo pelo, lo esperó en una hondonada e hizo justicia. Ahora, el voto estudiantil ha justificado esa acción con su voto, por el “derecho de matar al tirano”.
Y otra noticia que nos llenó de alegría es que el jurado del Festival del Cine Documental Político de Buenos Aires nos otorgó el primer premio de producciones argentinas de largometraje por nuestro film Awka liwen (“Rebelde amanecer”), que justamente habla sobre el pasado y presente de la población autóctona de estas tierras argentinas. Es que la verdad no puede negarse, a pesar de los intentos de una historia oficial que está cayendo en desuso ante las pruebas. Es un paso más hacia la “Livertá”.

jueves, 10 de marzo de 2011

Elogio a Cervantes

José Carlos Mariátegui


Una lengua,
una historia, una casta bravía
concibieron los siglos en un sueño ancestral
y la raza española fue como una ironía
de los siglos obsesos por un raro ideal.

Gesta de aventureros, hijodalga porfía
por alguna quimera, cruzada medioeval
y más tarde los libros de Caballería
forjando la locura del hidalgo inmortal.

Cervantes tuvo para su tristeza imprecisa
el antifaz de seda de una amarga sonrisa
y la heroica epopeya de La Mancha escribió,
pues fue porque este símbolo magnífico existiera
y un libro de Cervantes al mundo le dijera
que el sueño de los siglos una raza creó.

sábado, 19 de febrero de 2011

Por los pagos de la Patagonia.

El asunto arrancó con una moneda de un peso. Había salido  de comprar de una panadería. Miro el vuelto y había una moneda de un peso con la imagen del Glaciar Perito Moreno. Es una de esas monedas del bicentenario. Decidí guardarla. 3 horas más tarde me llaman por teléfono y me dicen “preparate que nos vamos para Calafate”. Ahí nomás puse la moneda en mi documento, ésta tiene que ir y venir conmigo todo el viaje. Preparé la mochila y a la madrugada me fui.
A grandes rasgos, las estepas extensas, animales que huelen a desierto y muchos solo huelen a muerte, el tiempo de la impunidad que da la soledad, soledad como vacio de ecos, de voces, el monumento a Facón Grande, Rio Gallegos y el gallego Soto, el paisanaje y la estancia tumba “la anita”, tumbas qua aún siguen encontrándose en esas estancias de propietarios explotadores, haciendo patria económica, la única que conocen.
Por ahí vi a León Gieco, su voz y sus imágenes de lucha setentistas. Gauchos y cantores de protestas. Pero todo me llevaba a aquellos años de la década del 30.  Hice preguntas y encontré respuestas, lindo saber, lindo escuchar voces y sentir locales. Que no hay olvido, que esos estancieros son mirados de reojo, con rechazos.


Imágenes de muchos, de mucho (mucha nada también) me las traje como recuerdo. Pintoresco el Glaciar por supuesto.


sábado, 29 de enero de 2011

Pirámide del sistema capitalista

Orden-Opio-Represión-Primeros explotadores-La sangre que todo lo sustenta.


“Es la voluntad de dios” –dice la Iglesia
“la gente es mala” –dice el legislador
“Así debe ser” –repite el imbécil.

 La gigantesca maquinaria de la ley, el orden, el capitalismo y el gobierno están edificados sobre una colosal mentira… “las sagradas instituciones” tienen el único propósito  de sostener y mantener la esclavitud asalariada y conseguir de uno la obediencia a la autoridad y a la ley.
La iglesia y la escuela siguen alienándose (lo hará siempre, no hay ni hubo jamás otra intención, salvo por algunas “ovejas negras”) con el rico contra el pobre, con el poderoso contra sus víctimas, con la “ley y el orden” contra la libertad y la justicia.
La guerra para terminar con la guerra, nos comemos al caníbal, la guerra para la democracia. Abandona a tu compañera, a tus viejos, a tus niños para buscar a tu semejante y destrozarlo. Juego cruel de los  esclavos más fieles. Esclavos (policías, ejército y cualquier otro aparato represivo)  que protegen a los amos que generan y los mantienen en sus propias pobreza.
¿Justicia? No puede haber justicia mientras un hombre sea gobernado por otro. No puede haber justicia entre amo y criado, o para ser más contemporáneo entre “jefes y empleados”. El empleado: moderno esclavo de un mal salario. Justicia significa que cada uno recibe lo que se le debe.  Si así fuera, el capitalismo no podría existir, porque entonces, tu patrón no podría obtener beneficios de tu esfuerzo. ¿Qué son los tribunales? ¿A qué fin sirven? Existen para confirmar la ley. El juez en su supremacía velará por los intereses  de su clase, la misma clase que oprime con leyes, educación y gobierno.
La gigantesca maquinaria de la ley, el orden, el capitalismo y el gobierno están edificados sobre una colosal mentira… “las sagradas instituciones” tienen el único propósito  de sostener y mantener la esclavitud asalariada y conseguir de uno la obediencia a la autoridad y a la ley.
Y ahí abajo estamos la mayoría, los que mantenemos todo el placer de una minoría privilegiada. Privilegios montados en la mentira, el robo, la esclavitud, muerte y todo lo negativo y bajo que se te acurra. Mientras otras concepciones no sean comprendidas y aceptadas  (Concepción libertaria, no hay mas anhelo) el desarrollo humano sigue su curso de cuello de botella. Adjunto un grafico de Industrial Workers  of the World.



Apuntes de Alexander Berkman.

miércoles, 26 de enero de 2011

Pocas notas sobre el Noroeste




Mirada rápida de esos días. Hay cosas que deben quedar sólo como recuerdos. Sólo para uno, porque jodemos y banalizamos algunas sensaciones si las pretendemos describir.

El martes 11 salimos para Tucumán. Buena parte del viaje fue con los ojos cerrados, me había dado cuenta que “Memorias del subsuelo” no era lo más indicado para leer en esa forma de viajar. Durante la noche recurrí a ese excelente disco que me acompaña cada vez que retomo una ruta:  Vespertine, de Bjork. Vaya sonidos y vaya sueño…
En Termas de Río Hondo, Santiago, paramos para comer. Buena y opípara albóndiga con salsa roja y puré. Una gaseosa, flan y un pucho para terminar. Estamos a dos horas de la Terminal. El micro para Amaicha salía cuatro horas más tarde, así que para la casita de Tucumán nos fuimos.
Vistas más, tiempos menos, estábamos recorriendo el camino sinuoso y selvático de los Valles Calchaquíes. Tafí, mejor ni mencionarlo, ni siquiera entre paréntesis. Seguimos el camino, camino de zorros y liebres hasta Amaicha.
A las 22:30 la carpa estaba armada en Los Algarrobos. En el mismo camping nos vendieron unas empanadas con rodajas de limón para saborizar y una humita.
Comentario poco favorable merecería el museo privado “Pachamama”. El mismo dueño del museo tuvo en sus privadas manos el poder de privar a unos cuantos de las ruinas. Ahora, Las ruinas de Quilmes y Amaicha son controlados por un cacique abogado. No queda muy claro por ahí de qué lado se ejerce esa abogacía… El museo en honor a la cultura ególatra es la idea suprema, acá me quedo.
En la plaza de Amaicha veo a Martín, conocido de Buenos Aires. Vendía remeras latinoamericanistas. Cruzamos un abrazo, palabras y una promesa de juntarnos a comer un asado en el hostal “El Arca”. A la tarde noche compré unos vinos, calientes como nunca. Camino a la plaza fuimos al encuentro para compartir ese asado.
Su novia,  Silvana (psicóloga), una pareja (él, percusionista, y ella, docente de música) y su hija Gala (medio difícil distanciarla de Dalí), el dueño del hostal y otra docente de física nos acompañaron en la tertulia. Cervezas, vinos, música, política, literatura, Amaicha, educación liberadora y no tanto, ensaladas y pan a la parrilla, etc.
Al rato (4 de la mañana), ya en el camping unos tucumanos me ofrecieron Fernet y mascar coca. Ahí me quedé. Todo un rato hablando de los cigarrillos. Aburrido, me fui.
Al otro día, por la noche, compartimos unas cervezas con Martín y Silvana. Quedamos en despedirnos a la mañana siguiente cebándonos unos mates, y así fue.
Tafí del Valle es como una Santa Teresita de esos puntos cardinales. Realmente ahí perdí dos días. Puedo decirlo ahora que sé cómo se camina por ahí.
 Saltamos a Humahuaca. Bendita, por fin llegamos a ella. Muy cansado. El camping no garpaba. Barato seguro. A pocos metros del camping, en la puerta de una casa de familia había pegado un papel escrito con lapicera “se ofrece alojamiento”.
Nos atendió Margarita. La habitación 40 pesos por persona. La negociamos a 35. Baño compartido. Juntamos los colchones. Buenos baños de agua caliente, mate y a dormir un rato para recorrer a la noche. Empanadas y cervezas.  Charla con Cuevas, viejo borracho, minero expulsado de sus pagos para terminar en Humahuaca, se fue con algunos cigarrillos míos. Ya lo volvería a encontrar y me diría “andan todos apurados” y, por supuesto, tenía razón.
Anduvimos viajando por Purmamarca, hicimos el camino de los colorados, subimos por la Cuesta del Lipán (4170 metros al nivel del mar) para ir a las Salinas Grandes. Anduve con dolor de oído durante varias horas. También ahí probé empanadas de papas y arvejas.
A la vuelta, tomando mate en la plaza me encontré con Viaje a Ixtlan, de nadie era y fue mío al final. Veremos si retorna al dueño/a.
Otro día pasó y a  “Tilcareta” fuimos. Caminos hacia el Pukará. Comimos tortillas asadas rellenas con jamón y queso, tomamos agua y partimos al museo. De acuerdo en no exhibir las momias. A la profanación de tumbas algunos la llaman investigación.
Vimos un film sobre los Chané, sus rituales y artesanías que se basaban en las mascaras.  Recorrimos algo más, tomamos unos mates, ojeamos un camping, cosas más, cosas menos  y piramos.
En Humahuaca, a un extremo del puente que cruza el Río Grande, donde hay una feria pipona, comimos empanadas a un peso (las más ricas que encontramos, además) conos de papas fritas a dos mangos. Había que hacer tiempo. En busca de las mochilas que dejamos en lo de Margarita nos encontramos con una pareja de alemanes. Preguntas y más preguntas. Bueno, vayamos a tomar unas cervezas. Charla y brindis agradables, prometieron venir a Buenos Aires en los próximos días. Después de un par de horas nos despedimos. Tenía encima buena cantidad de cerveza como para dormir ni bien toqué los asientos del micro.
Temprano llegamos a Salta. Mates y facturas en la terminal. Dura y buena cortina de agua caía sobre la capital salteña. Aguardamos que se detenga y fuimos a recorrer. El patio de la empanda, donde siempre comí, en el mismo puesto. Helado para terminar: chocolate con cerezas y almendras con dulce de leche granizado. Unas vueltas más y pegamos la vuelta.





Tema aparte merece el perro Santillán y Juárez. El complejo que parece estar explotado para beneficio de sus bolsillos, cuando la realidad dice que era destinado y creado en su origen para dar cobijo a personas sin recursos de los alrededores para que puedan estudiar en Humahuaca. Nos han  señalado tales hechos algunos habitantes del pueblo, que nada tiene que ver con sindicalistas empeñados en difamar o crear disturbios como señalan y argumentan el perro y demás. ¡Voz y justicia para los humahuaqueños!

miércoles, 5 de enero de 2011

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.


Haciendo honores a mi marge que me sacó la foto


Laguna de Chascomus, camping del Sol. Sol que se nos iba...

¡Cerdo, como como cerdo!


De camping para pasar el 31.  Entrada carré de cerdo al sarten. Salteado con un poco de aceite de oliva, cebolla y panceta. Luego se le agregó miel y cerveza negra, Pimienta y sal ¿que sale de eso? ¡una delicia!



Ahora este fue el plato principal. Por supuesto, mas cerdo. Matambre de cerdo adobado 24 horas (Adobo: Aceite de oliva, vinagre, ajo, perejil, romero, ají molido, pimienta, sal, y algún que otro yuyo) A la parrilla, acompañado con papas noisette y rodajas de ananá con fetas de jamón, todo a las brasas candentes que bien relucen en la noche. 


viernes, 17 de diciembre de 2010

Cursilería de viajante

Pensando en agarrar la mochila, cargarla con unas pilchas, bolsa de dormir y un calentador para cebar unos mates más ricos en ese ahí aleatorio, porque por ahí todo es más limpio, pensando en rumbear sobre este verano que no es otra cosa que experimentar la catábasis obligatoria, necesaria para tener más claro el camino y desahogar los pulmones, oxigenar la sangre turbia, para sacar del baúl la añoranza de los paisajes y su gente. Brisas que solo por otros pagos están aquellas que refrescan el rostro cansado.  Justo esa vision, de estar mirando el horizonte me hacen pensar en estas líneas del Facundo. Facundo es la gran obra argentina se dice. Sé quien era Sarmiento por lo menos, tiene tanto de grande como de misarable.

“De aquí resulta que el pueblo argentino es poeta por carácter, por naturaleza. ¿Ni cómo ha de dejar de serlo, cuando en medio de una tarde serena y apacible, una nube torva y negra se levanta sin saber de dónde, se extiende sobre el cielo, mientras se cruzan dos palabras, y de repente, el estampido del trueno anuncia la tormenta que deja frío al viajero y reteniendo el aliento, por temor de atraerse un rayo de dos mil que caen en torno suyo? La oscuridad se sucede después a la luz: la muerte está por todas partes; un poder terrible, incontrastable, le ha hecho, en un momento, reencontrarse en sí mismo, y sentir su nada en medio de aquella naturaleza irritada.”

Ahí, justo ahí no se me presenta ningún Dios. Cortázar diría “todos mis dioses están en la tierra”. Espero una vez más, en el lugar que lo depare, reencontrar mi nada.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Los anarquistas 1904-1936

Diego, cuando quieras te paso el disco ¡una joyita!

"Es un deber justo y leal"





Tango y anarquismo. Lo urgente es que Pablo Bernaba, bandoneonista y talentoso compositor –nueva camada– del Quinteto Negro La Boca, y Osvaldo Bayer tradujeron a Severino Di Giovanni en una milonga. Y la estrenarán en el marco de un festival con connotaciones que vienen al caso: por un lado, una toma de posición firme frente a las clausuras sistemáticas que la gestión de Mauricio Macri está ejerciendo sobre los lugares donde se toca música en vivo para bolsillos trabajadores. Por otro, la concreción del festival en el barrio donde todo se cruzó, y aún se cruza: el tango, el puerto, el anarquismo, la inmigración, la cultura, el arte y, sintomáticamente, el club más popular del país donde el hombre-clausura comenzó su meteórica carrera hacia el poder. “El gobierno de Macri se empecinó en cerrar especialmente los lugares de tango para los sectores populares. Por eso, la consigna es ‘El tango no se clausura’. De repente, todo empezó a encajar ¿no?... Boca, los inmigrantes, el tango, los anarquistas, el crisol, la cultura popular y la pretensión de destruirla en el mismo lugar”, principia Bernaba sobre las coordenadas centrales del 1º Festival de Tango en la República de La Boca, donde hasta el domingo confluirán –libre y gratis– el Quinteto Negro La Boca, María Volonté, Gabriela Elena Trío, la Orquesta Típica La Vidú, Los Borquéz, Dema y la Orquesta Petitera, Juan Vattuone, la Orquesta Típica Esquina Sur y el Alan Haksten Grupp, entre otros (ver programación completa y sedes aparte) con milongas, kermeses, muestras y charlas-debate, como la que darán el mismo Bayer y Javier Campos, el domingo a las 16, bajo el nombre “Tango y anarquismo”. “Después vamos a tocar la milonga de Severino con el Quinteto y Alejandro Guyot, de 34 Puñaladas, en voz”, informa el músico.
–¿De quién partió la idea de hacerle una milonga a Severino Di Giovanni?
Pablo Bernaba: –Bueno, el libro que Osvaldo escribió sobre él ha abarcado a una generación, o a varias ya, en tanto conocimiento de este personaje que yo y muchos otros hemos aprendido a querer a través de esa obra. En mi rol de músico, en mi accionar estético-político, me pareció un gran gesto homenajearlo y obviamente lo apropiado fue que Osvaldo le pusiera la letra, y él se prestó de muy buena gana. Me pasó primero un par de bocetos para el formato tango que yo había pensado en principio, porque la idea era que la letra me llevara a la música y no al revés. Me pasó un par de letras, empecé a estudiar los ritmos que más utilizaban los anarquistas de principio de siglo para sus composiciones, y me encontré con que la milonga era lo más apropiado. Y devino milonga.
Osvaldo Bayer: –Lo que pasa es que la milonga era lo que más les gustaba a los anarquistas, les gustaba mucho más que el tango, y lo que tuvimos que hacer nosotros fue acomodar eso. Yo escribí algo, nos juntamos varias veces para calcular las sílabas, tratar de que encajaran con las melodías y salió.
–¿Es su debut como “compositor”? ¿Se puede hablar de un Bayer letrista de tangos y milongas ya?
O. B.: –(Se ríe, piensa.) Mire, tengo 83 años y he hecho tantas cosas en la vida que no me acuerdo, pero creo que es la primera vez que compongo una letra. Lo que sí hice fue una canción a los peones fusilados en la Patagonia, pero después vino el exilio, tuve que dejar todos los papeles acá y se perdieron. Igual, con los famosos tangueros Homero y Virgilio Expósito hice un disco con todas las canciones históricas anarquistas, que realmente tuvo muchísima salida, y aún se sigue vendiendo. Es el disco que tiene el relato de Héctor Alterio, con música tomada de viejas grabaciones o grabadas de nuevo a través de viejos payadores, porque a los anarquistas les gustaba mucho la payada, también.
–¿Cuál fue su participación en esa obra, entonces? Porque acaba de decir que el debut fue con el texto de Severino...
–La cosa histórica, el relato que después narra Alterio. Fui uniendo el tango con las marchas anarquistas, los cantos criollos y las payadas. Los coloqué en época. Ese disco se llamó Viva la anarquía y se editó en 1974... Es un material que está en la FLA (Federación Libertaria Argentina), allí se puede conseguir.
P. B.: –Osvaldo echa luz sobre esto y está bien, porque no son letras masivas, ni son las que quedaron en el tango. Es una historia no contada pero que existió, y se reescribe todos los días. Estamos reflotando aquello que quedó y, además, agregándole nuevos sentidos desde la producción al tango libertario.
Libertario y visceral, en el caso de la milonga inédita que Bayer muere por escuchar. “Tocala, che, dale”, le insiste al joven bandoneonista que, indubitable, se niega automáticamente. “No, no hay nadie que la cante”, responde. Y aumenta la ansiedad del historiador. La secuencia es en su casa de Monroe y Arcos, que su amigo Osvaldo Soriano bautizó como “El Tugurio” –así lo indica un cartel en la puerta de entrada–, y lo que sí aparece es el texto, un mensaje de pluma y fuego que habla de Di Giovanni como “aquel héroe olvidado” de quien el pueblo su muerte lloró. De su amor por América Scarfó y del tirano que lo mató. Directo. “¡Qué lío se va a armar cuando se difunda!”, augura Bernaba. “Pongo un ejemplo, yo hice un homenaje al Che (“Tango para Guevara”), que no lo pasan en la 2 por 4, e incluso me han puteado por Facebook porque aparentemente no se puede meter la política en el tango.” “No creo que se arme lío”, tercia Bayer. “La historia de Severino es muy vieja, y la gente lo desconoce.” “Sí –vuelve Bernaba–, pero en el tema está la palabra dinamita (risas), ¡dinamita y corazón! y ésa no se escapa. Ahora un poco está cambiando, pero el público del tango es muy reaccionario.”
–¿Cuáles van a ser los ejes de la charla, más allá de la impronta de Severino y el estreno de su milonga?
O. B.: –Voy a meter al público en época, porque hoy muy pocos saben lo que es el anarquismo, ¿no? La importancia que tuvieron los anarquistas en La Boca, cómo estaban organizados, cuáles eran las diferencias con los socialistas y, después del ’19, con el comunismo. También, cómo se organizaron las sociedades obreras de oficios varios... En fin, un panorama general con la cultura anarquista incluida, porque en los locales siempre había lugar para una biblioteca, lugar para obras de teatro y para las asambleas. Los anarquistas eran tipos muy populares, tanto es así que al principio, cuando la gente empezó a jugar al fútbol, ellos decían que era un juego estúpido de once idiotas corriendo un objeto redondo (risas), pero después, cuando se dieron cuenta de que los curas agarraron la pelota y hacían jugar a los pibes en el atrio de las iglesias, cayeron en que había que hacer algo, y entonces crearon el club Mártires de Chicago, que hoy es Argentinos Juniors... ¿qué paradoja, no?
–Hubo un cambio de sentido...
O. B.: –Fue porque otros agarraron la mano en el club y quisieron decir “miren que no somos anarquistas, somos argentinos” (risas). Pero lo central es que los anarquistas no sólo se metieron en el fútbol sino también en la música popular, y no solamente en las marchas... También eran muy amigos de las payadas criollas. Tenían payadores que cantaban sobre los problemas obreros. Antes de las asambleas, siempre había un criollo que hablaba de la razón de la huelga. Era precioso. Acá tengo un cancionero anarquista con poemas de Evaristo Carriego, Ricardo Gutiérrez y muchos otros dedicados no solamente a inmigrantes, sino a criollos muertos o presos con nombres inconfundibles: Zoilo, Toribio.
–En términos de tango o música popular, es claro que la impronta libertaria no fue lo que la industria tomó como paradigma ni mucho menos. Si hay algo con lo que no se identifica al tango es con las ideas anarquistas, precisamente.
O. B.: –Porque los grandes poetas no escribían con un idioma de batalla, digamos. Eran existencialistas, hablaban de la mujer, esas cosas.
P. B.: –Igual, muchos de los que escribían, de los grandes poetas como los hermanos Expósito, tenían padres anarquistas. Incluso hicieron un tema que se llama “Guerra a la burguesía”, pero claro, la obra más conocida de Virgilio siempre va a ser “Naranjo en flor”. En la historia siempre queda algo, que es lo que se toma, y parece que del resto no hubiese nada, pero la producción tanguera de la época era tan popular, tan de autores anónimos y tango amateur que el anarquismo no podía quedar de lado. El tema es que se ocultó, o se iluminó otra parte. Por eso es importante hacer foco en esto, y creo que este festival, por el lugar donde se hace y por su consigna, es el ámbito clave para encender ese foco.

Art publicado en página 12.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Se verá, tercera parte.



¡Fuck, mierda  que me quedé  duro sin tomar nada! Totalmente sorprendido y sin saber que decir. En poco tiempo tenia que resolver, dentro de una situación perra, dentro de toda una desventaja, como gastar los pocos movimientos que te otorgan, o que les podes robar mejor dicho. Porque estos milicos son muy hijos de puta, encima si corres con esa semejante desventaja  pueden gastarte y  hasta darte una buena paliza. Inmediatamente resolví  lo mejor, y eso fue quedarme callado. Dejar que ellos pregunten, que crean que tienen el control de la tensión psicológica, eso era lo mejor. Están en una situación de completa dominación y por eso se creen con un nivel superlativo de denominación sobre las mentes ajenas. Te pueden, en esa situación, psicopatear como quieran. Eso si,  cuando la tortilla se les da vuelta, cuando sos vos quien los carga, te dan, por lo menos, un buen bastonazo en las piernas. Una vez, de pibe, estuve cazando palomas en una casa quinta (ajena, claro) con un rifle de aire comprimido. Era una quinta llena de arboles de frutas, tenía plantas de mandarinas, naranjas, ciruelas y las preferidas de casi toda la barra: nísperos. También tenía una pileta grande, de esas plásticas azules que van enterradas. El agua siempre estaba sucia. Junto a las ramas, hojas y botellas plásticas  no faltaba el vago que orinara y vomitara dentro de la pileta para formar un coctel pestilente y repulsivo. No faltaba quien se animara a probar el agua, sobre gustos... Con toda tranquilidad y como pancho por su casa, me paseaba y me detenía dentro del terreno para comer una fruta y probar puntería. En esa recorrida trato de abrir una puerta de un pequeño cuarto que estaba entre los arboles. Por lo visto, hice tal barullo que llamé  la buchona atención de un vecino. Cuando alzo la cabeza y miro hacia su casa lo veo husmeando por la ventana. Me había visto y yo a él. Era hora de irse. Supuse que llamaría a la policía, que haría la denuncia. Así fue. Cuando salto la pared de la casa y estando ya alejado una cuadra de la casa quinta  aparece un patrullero sacando chispas del barro. Como no escondí el rifle y era el único que estaba en la calle, vinieron directo a mí. Una escena verdaderamente televisiva. Frenando el patrullero casi a mis pies se bajan dos policías gritando que suelte el arma, mientras ellos me apuntaban que con las suyas que eran mucho más grandes y peligrosas. El milico que me increpa de cerca se  llamaba “palomifero.” Gritos más,  gritos menos palomifero me preguntó que hacia dentro de la quinta. Le explique sobre las palomas.
-¿Qué tipos de palomas intentabas cazar? me preguntó.
 - Con ese apellido tendrías que saber que quiero cazar palomas de las que   vuelan, le respondí.
 El muy malhumorado me subió al patrullero a los empujones tratandome como una bolsa de papas y quiso dejarme detenido en un calabozo. Como yo era menor de edad un superior se lo impidió. En ese tiempo no se permitía, ahora se permiten cualquier abuso. Me dejaron esperando en un pasillo, cerca de otros presos.  Los polis iban y venían y cada uno de ellos me obviaba al pasar. Como me colgaron ahí  no tarde en chamuyar con unos de los que estaban adentro.
-          ¿Pibe que haces acá, qué macana te mandaste? me preguntó un preso.
-          Nada, me trajeron por culpa de un viejo. Estaba dentro de una quinta cazando palomas y un viejo hizo la denuncia.
-          ¿cómo te llamas?
-          Me dicen leasho. ¿Y vos?
-          Diego. ¿Che, por casualidad no tenes un pucho?
-          No. No fumo. ¿y vos que hiciste? ¿Por qué estas acá?
-          Me imaginaba. Yo por culpa de un boludo estoy acá. No hice nada malo, no  tengas miedo. Pero no importa eso. Quedate tranquilo que en un rato te dejan ir.
-          ¿Si? nadie me dijo nada todavía.
-           No tengas miedo ni te preocupes. A lo mejor te hacen firmar un libro sabes. Ellos necesitan justificar algunas cosas y ciertos movimientos. Vos pensás que si no levantan a  nadie sería muy raro y ellos quedan como unos boludos que no sirven. Por eso te trajeron, tienen que justificar algunos movimientos y presupuestos.  Sabes… cuando yo era  un  poco más grande que vos también me metía en quilombos parecidos, algunos divertidos y otros no tanto. Vivía un poco lejos de acá,  en Lanús. ¿Conoces? Seguro que no, sos chico todavía. En Monte Chingolo solíamos jugar en una tosquera que estaba pegada al regimiento “viejo bueno.” Esos si que de buenos no tenían nada. Creo que el pozo era parte de Quilmes, otra localidad. Ahí, en esa zona, en un radio de 3 cuadras podes pasar por 5 localidades diferentes y de distintos partidos.  Vivía en frente de una fábrica de cerámicas. La fábrica fue motivo de muchas macanas, vos ahí te hubieses divertido de lo lindo, juegos de la imaginación que transportaba a otras cosas, era una visión un poco futurista y sobre todo pesimista con todas esas maquinarias, camiones y tractores. Siempre para mi todo es ruido y traqueteo de máquinas connotaba destrucción. La fabrica tenía un tamaño gigante y desde afuera se podía ver las grandes palas de los tractores levantando arcilla de grandes montañas mientras rugían esos  motores que con el solo ruido te ahuyentaban. La fábrica estaba rodeada de unos zanjones poblados de cañas y totoras. Eran tiempos de totoras y cañas en las zanjas, de vivir trepados a altas paredes para arrancar quinotos de las ramas que sobresalían de los terrenos interiores de algunas casas. Bueno, cuando el dueño de la casa era generoso solo las pedíamos, al resto se las quitábamos. Como estábamos en situaciones muy precarias usábamos gomeras para cazar pajaritos. No había rifles de aire comprimidos ni por asomo. Eran totalmente artesanales. Podiamos dedicar un día completo sólo en busca de una orqueta armoniosa y lo más perfecta posible. Con una buena orqueta, una lengua de zapatilla y goma de suero tenías un arma impecable. Los embases de leche atados con una soga  eran unos perfectos  morrales para llevar piedras que íbamos recogiendo por el camino. En esas zanjas también solíamos pescar ranas y algunas anguilas que luego de  espolvorearlas en harina iban derecho al sartén. Pero cuando queríamos más terrenos, cuando la fabrica aburría y deseábamos un campo llano, grande y fuera del alcance de las viejas íbamos hacia la tosquera. No era un simple paseo y caminata aburrida. Porque el gran pozo estaba pegado al regimiento. El mismo regimiento que tiempo más atrás habían querido  copar los montoneros y  según los vecinos que vivieron ese sucedo de cerca fue un gran quilombo.  Tipos armados, muertos y escondidos por toda la zona. Pero seguro no sabe un carajo de eso, no sé para que te lo cuento. Era una zona prohibida aún en nuestra época. En ese entonces había unos vigilantes que montaban unos caballos. Supongo que era para intimarte más de la cuenta y poder agarrarte en poco tiempo cuando decidían correrte. Eran más bravos que estos policías de cuarta. Algunos pibes del barrio aseguraban y afirmaban  por propia experiencia que si te agarraban los vigilantes te daban unos  latigazos en plena carrera, al pasar cerca tuyo te daban un buen regalo para que te lleves de recuerdo. Otro de los vigilantes era más generoso porque te daba la posibilidad de elegir, elegir entre unos latigazos en la espalda o en todo caso, simplemente aplaudir unos cardos de grandes pinches. También te metían dentro del regimiento hasta que tu viejo te localice. Para llegar a la tosquera teníamos que cruzar zanjas bastante anchas. Se necesitaba ir al otro lado de la calle. Como era chico y corto de  piernas al saltar siempre metía el ultimo pie dentro del agua podrida, que bronca me daba che… no podía superar esa distancia salvo varios días después donde una sequía podía secar un poco esas zanjas. Si me habrá retado mi vieja por meter “la pata” en el barro, por ensuciar las zapatillas así boludamente. Del otro lado y como dando la bienvenida nos esperaba un gran Ombú. De trocos  grandes y ramas muy anchas. Podíamos estar todos arriba en el árbol sin que faltara lugar. No sé si ese ombú también tenía una entrada secreta al terror como el otro, pero no es imposible imaginarlo. Una madre paraguaya aseguró que uno de sus hijos fue atacado en el ambú por unos enanos, después de eso nadie iba solo. Algunas veces solo nos manteníamos pegados a esos zanjones porque íbamos por algunas arañas para realizar un campeonato de luchas arácnidas. En esos terrenos sobraban los  agujeros en la tierra. Algunos escondidos entre los arbustos, otros a simple vista. Podían ser de sapos y en algunos otros era asombros ver como hoyos tan pequeños ocultaban arañas tan grandes y de tantos colores diferentes. Esos bichos eran nuestro fin. Llenábamos los cuevitas de las arañas con mucha agua hasta que las arañas salieran o asomaran sus patas. Luego con una pajita o una pequeña ramita las provocábamos y para que terminaran de salir. Solíamos juntarlas de muchos tipos, colores y tamaños. Hasta la hora del combate las conservábamos en unos frascos de vidrios con agujeros en las tapas para que puedan respirar. En un ring de tierra y palos precariamente construidos por alguno de nosotros eran depositadas y ahí las gladiadoras combatían a muerte rodeadas de un griterío. Asombroso ver como algunas muy pequeñas destrozaban a otras mucho más grandes. Una de esas tantas quedó en la memoria de unos cuantos. Negra, muy negra de color. Como resultó una campeona impecable gozó de la simpatía de todos nosotros por ser muy pequeña. Se ganó la libertad por ser una gran luchadora. Se marcho como ninguna otra lo lograba, viva. Las otras arañas que sobrevivían o no eran utilizadas  en cambote se las llevábamos a un curandero que sin ropa de la cintura hacia arriba, dejando su cotidiana camisa de lado, se colocaba las arañas por el cuerpo, menudo personaje del barrio. La tosquera tenía una profundidad de cien metros por lo menos. Para bajar había que correr, lentamente era mucho más peligrosos, no había que pensar demasiado: era como cerrar los ojos para darle un beso a una novia fea. Ya vas a saber lo que eso de la novia, lo importante es sentir, eso da placer… ojos que no ven, ojos que no sienten. El descenso era en plena carrera por un angosto camino. Si alguno le erraba al camino caía en piquada hacia el agua, seguro era historia. Obviamente ninguno de animaba a bajar. Esos intentos los hicimos unos cuantos años después y fue cuando dejaron la zona sin guardias. El pozo escondía dos lagunas. Una grande en las que algunos solían pescan y  la otra servía de pileta. En medio de la más grande había una pequeña isla. Se llama la cabeza del indio porque allí se levantaba  túmulo que tenia el rostro de un indio. Era una herida, un grito de denuncia que nacía de las raíces, algunos decían que de noche gritaba. En la más pequeña, un día en que yo camina por ahí junto con mi primo murió una pibe. Nadando. Lo chupó el barro. Fue impotencia ver como su novia gritaba  y pedía con gritos de llantos que alguien lo saque mientras una gorra giraba en círculos por toda el agua. todavía puedo ver nítidamente como su gorra flotó por toda la laguna.

viernes, 14 de mayo de 2010

Poema anónimo anglosajón con cientos de años, asi que descarten que fue escrito por un emo o algo así


La Sepultura.




Para tí una casa fue construida,

incluso antes que nacieras,

para tí el polvo fue destinado,

antes que salieras de tu madre.

No está concluída aún,

ni su hondura ha sido medida,

ni se sabe aún que largo tendrá.

Ahora te conduzco hacia donde estarás;

ahora te mido y a la tierra después.

Tu casa no es alta,

es baja y yacerás ahí.

El techo se alza muy cerca de tu pecho.

Así habitarás helado en el polvo.

Sin puertas es la casa,

y oscura está por dentro,

allí estarás fuertemente encarcelado

y la Muerte tiene la llave.

Atroz es esa casa de tierra

y terrible habitar allí;

vivirás allí

y te dividirán los gusanos.

Así estrás acostado

y dejarás a tus amigos.

Ningún amigo irá a visitarte.

Nadie irá a ver si te gusta la Casa,

nadie abrirá la puerta.

Nadie bajará hasta tí

porque pronto serás aborrecible para la vista.

Porque pronto tu cabeza será despojada de su cabello;

y la belleza del cabello se apagará.”

jueves, 4 de marzo de 2010

viernes, 26 de febrero de 2010

Se verá (segunda parte)

-¿che, sabes que tengo un fantasma? Me dijo chuy.


-Bueno, lo miro de reojo y no hay que hacer frente a eso, contame como es, le dije.

-Ah, es como un emergente, algo que sale y ahí está. A veces… a veces tambalea sobre mis ojos, los tengo ahí y no se pianta, (uh, esté se va, se va, pensé)  gira y gira sobre una plataforma abstracta porque pareciera estar bien parado. ¿bien parado? no tiene sentido. Ahí me advierte sobre los pesados aleatorios infinitos del espacio haciendo gala y referencia de sus dotes. Algunas veces solo se presenta y me pregunta su pienso quedarme atrás. Otras solo dice algunas boludeces como “estamos clavados en tablones erguidos sobre tierra húmeda mohosa que muere en plena evolución, gratifica tus años que luego sufrirás” ja, vos sabes ahí me acuerdo en los dientes que se me están cayendo, me deja esa imagen en la mente y me está cagando la vida con eso, ahora que lo pienso la próxima lo mando al carajo. Tengo un papel escrito sabes, porque eso sí me gustó y entonces lo anoté luego que me lo dijera, escuchá: “Igual las consecuencias son en miles de regiones, que la congelación del hielo pesimista rebalsa en abundancia. No le des la espalda al espectro, esto debes recordarlo manejándolo a tu gusto. Él será feliz. No escuchar. Gritos. Brillo y gustar. De los colores prometidos observar los grandes saltos. Vender sangre no está mal, no almacenes rencor, no culpes a la madre ni al padre, hazlo con el santo” Es muy bonito, ¿no? Suena como un consejo para que controle la porquería nuestra, esa que vos también buscar por ahí. Porque yo lo sé. Pero quedate tranquilo. Vos no sos igual. Por eso estoy a la par tuya entendes, y sin ver ni esperar que metas la mano en tus bolsillos.

- ¿Vos decis?

Despues de todo este año solo me quedó algo irrefutable. Estar divididos es la ley de la razón. ¿Declaro la guerra? ¿No dejé ningún detalle allá atrás?

-che loco.

-¿Qué?

- ¿Ese de allá no es lea?

- No. A ver… Si creo que si, me respondió.

Chuy silbó la melodía cómo único código en la distancia que en la oscuridad de las calles funciona como única herramienta que nos puede comunicar. El código fue correspondido. Era lea.

-Tomando una birra. ¿Ustedes?

- En busca de una, le digo.

- Ah, “el viejo Jaime” está todavía. Queda más cerca. Tiene las persianas bajas, pero gol-peen que el viejo está ahí. Vayan que en un rato los sigo. Goar voy por más. ¿tenes algo?

- Sólo esto che. Ya es suficiente para mí. Esta de acá es una porquería. Igual no importa. El chicle ya fue. ¿Vas a las vías?


Hay detalles que uno pierde con el tiempo, recuerdos que se vuelven puras fantasmagor-ías y son tan efímeros como el común de los sucesos desechables y chatarras del resto de la vida. Salvo que esos hechos hayan sido algo significativos. Eso lo sabemos todos. Esta situación, que contaré mi buen lector, fue importante para mí y para algunos otros más. El mismo camino, ese que se transforma en rutina porque uno así lo desea, traería dife-rentes piedras que sortear esta vez.

En este ejercicio de recordar, de encender una memoria que reviva todo y cada uno de esos momentos, desde los gestos hasta las caras de mal humor, hace falta, para tal cosa, poner en juego una memoria esquiva, con filtros para viajar también hacía atrás en mo-mentos de vacas flacas y sólo para reír . Risas que vienen con el pasar del tiempo y son provocadas con unos pocos chispazos de reflexión. Usted sabe que los detalles que no se cuentan son para ahorrar tiempo y no aburrir en demasía. Aquí siguen algunos de esos tantos.

Mi vida, siempre y desde sus principios, tuvo la costumbre de comenzar nuevamente todo el tiempo. Una de esas veces, de menor importancia entre otras, fue un sábado a la noche. Después de compartir unas cervezas en la casa de patán y de haber mirado los partidos de fútbol que daban en la tele, decidimos organizarnos para ir a comprar lo mis-mo de siempre, de siempre porque se estaba haciendo costumbre, por no decir una adic-ción. Hay palabras que atemorizan más de la cuenta. Comprar para tener un típico al-muerzo al estilo del desnudo. Dependiendo de la plata que se juntaba era una cosa o la otra. Era bolsa o papeles. El papel cuesta menos. El sábado estaba muy agradable. Era tentador y el viento cálido invitaba a estos placeres. La casa de mi amigo estaba enfrente de un campo y rodeada de una atmósfera privada silenciosa, era un verdadero refugio, refugio al que luego de los mandados íbamos a volver. Salvo para los vampiros que te rastrean olfateando la ebullición de tu sangre, para el resto el lugar no existía. El “aguantadero”, así lo llaman los viejos de uno, estaba, más o menos, a 20 cuadras de la casa. Como queríamos hacer movimientos rápidos y evitar cruzarnos con algunos colegas, no fuimos a pie. Sacó del garaje el Taunus de color gris oscuro que pertenecía a su viejo y sobre ruedas nos pusimos en marcha. El lugar quedaba frente a unas vías a mitad de la cuadra. Casi una atmosfera romántica con unos monstruos de mala muerte alrededor. Lugar oscuro, la luna un poco tapada por nubes, calle de tierra, veredas rotas y arboles sin hojas que entenebrecían más el asunto. El boliche estaba escondido como todos esos lugares con todas sus características de los barrios pobres, rodeado de casas humildes, muchos perros sueltos, jardines detrás de alambrados oxidados y cosas así. Antes de llegar, en el camino, paramos en un almacén y compramos algunas cosas para bajar. Para bajar se necesita un poco de alcohol o un faso, de lo contrario podes quedarte mirando el techo hasta las cuatro de la tarde del día siguiente. No queríamos complicaciones, era un sábado tranquilo para encerrarnos, tomar unos vinos y estar sin personajes que se persigan o se pongan violentos. Muchos cuando están colocados son incontrolables y demasiados charlatanes, ni que hablar de aquellos que solo quieren vaciarte los bolsillos y luego pirar. Con las reservas aseguradas y dentro del auto seguimos viaje. A media cuadra del lugar, en el bendito sucucho donde terminan los fieles, patán detuvo el coche, justo en la esquina, a cincuenta metros de la famosa ventana. Me bajo y le digo que me espere ahí. Cuando encaro para ese lugar veo unas figuras que se cruzan y desaparecen en un segundo. ¡A la mierda! Me detuve. Pensé. Es raro… muy raro lo que acabo de ver, ese tipo de cosas nunca pasan… pero recuerdo que alguna vez vi a uno sentado en la vereda pinchándose ¿Será alguno de esos? Sí, seguro es unos de esos. Dudé en seguir pero como estaba a unos pocos metros, y sobre todas las cosas y la razón mas significativa era la realidad de estar cebado, seguí caminado hacia el lugar. Busco y miro por todas direcciones, no veo a nadie. Me acerco a la ventana y pienso pedir un par de papeles de 10. Ya saben… los papelitos eran esos glacé brillantes que se usan mucho en la escuela primeria para manualidades o dibujos. Casi lo único que recuerdo de la primaria, es que nunca tuve buenos maestros para extrañar. Alguna que otra maestra condescendiente, alguna que nos veía como futuros obreros sin mayores posibilidades de seguir estudiando, la muy turra era una darwinista social o algo parecido. Otra que me llevó de la oreja hacia dirección por comer un helado y el resto no muy distintas. Dentro de esos papelitos bien doblados esta siempre la verdad del consumidor que poco a poco se transformaba en producto. Ya estaba parado justo al frente de la oscuridad. Era una persiana plástica con un agujero en el medio. Lo único que se puede ver al fondo de la ventana, oscuridad de noche. No sabía nunca con quien estaba tratando, pero me gustaba pensar que pactaba un rato con el diablo, que había una pequeña relación amistosa entre compinches, tonto pero me gustaba esa idea. Una voz, una voz opaca y seca por resumirlo de alguna manera, pregunta ¿cuánto queres? En ese instante me viene la imagen de aquellas sombras que había visto desaparecer rápidamen-te. El instinto de la inseguridad enciende las alarmas. Me recorre por el cuerpo un pálpito de incertidumbre, de desconfianza y ya estaba sospechando a esa altura más de la cuenta. Hago silencio… y al final respondo “Dame 4 de diez.” Al segundo, al instante y como un rayo, porque para eso si son rápidos, sale un policía de un costado y me pone la 45 en la cabeza mientras gritaba como un loco “¡quedate quieto!” “¡quedate quieto!”

lunes, 22 de febrero de 2010

jueves, 4 de febrero de 2010

Sobre la Serenísima y sus amenazas de consumo

¡Harto y cansado de las amenazas de La Serenísima y el necesario consumo de sus putos productos, a no ser que quieras sufrir muchos males corporales e incluso la muerte!


Tenés una amenaza para cada etapa de la vida…

En un principio o desde el principio tenés el deber, por amor a tu hijo, (si, ellos te recuerdan tus obligaciones, te marcan tus sentimientos) de darle el fino producto Danonino para que crezcan como deben, para ser funcionales y no padecer en el futuro marginación por ser un ineficiente físico y mental. Porque de Danonino depende su intelectualidad, su altura, músculos fuertes. Si no, te espera todo lo contrario: ser un pobre infeliz que no tendrá capacidades de ningún tipo. Y cuando logres ese desarrollo y te espere la vida, esa cotidianeidad y roce con el mundo externo, no te quedará otra que Actimel. Con millones de casei defensis que ellos descubrieron (serán como umpa lumpas en tamaño microscópico, vaya a saber uno…). Encima ya tienen sus verdades. Una vez dicha la verdad vos deberías ya tener todos esos productos en tu heladera. Ojo al piojo, no te duermas. Tomá, no te olvides, allá afuera te espera un mundo de pura contaminación, virus por doquier, suciedad, contacto humano desagradable y más mugre… hacete parte del equipo Actimel, hacete parte del equipo ganador que ya son más de 10 millones. ¿Cómo harán los que no tienen un peso para vivir para comprar Actimel? ¿No deberían estar vacíos los hospitales? Sigamos… La vida diaria no es simple, el estrés, la inseguridad, el trabajo, la comida (no la de ellos, por supuesto) te produce algunos males, pero para eso tenés ¡Vidacol! que te ayuda a controlar el colesterol, ¡ese mal que trae problemas cardiovasculares, infarto y hasta la muerte! Por eso, si querés estar seguro, tomá uno y ¡cantá como Palito que tenés el corazón contento!

Para terminar y como si fuera poco, de alguna manera tenés que evacuar todas esas porquerías y brebajes que La Serenísima orgullosa te hizo tomar. Y para eso te da, por ser una empresa sumamente generosa con sus consumidores, el bien y ponderado Activia. Para que te saques la mugre y porquería que te hincha, eso inmundo que llevas dentro (porque sos una persona rellena de inmundicias) y, tras cartón, te hace ver gorda (gordura que jamás te quitó su Yogur Ser), tomá Activia y chau…

¡Puta que los parió y al carajo con todas sus mierdas de crear conciencias cada vez mas podridras e imbéciles!

domingo, 31 de enero de 2010

Ivan el Terrible

Película rusa del año 1946, si no recuerdo mal. Es una de mis favoritas, eso seguro. Bueno, hay dos partes, la segunda se llama “Iván el terrible, la conjura de los boyardos” (para que tenga una idea los boyardos y los Biolcattis son la misma cosa) Está película fue dirigida por Sergei Eisenstein a pedido de Stalin. No justamente por Stalin es de mis preferidas, sabemos lo que pasó con la dictadura roja.

La película fue filmada de noche, casi en su totalidad, porque de día todo el mundo tenía que trabajar en fábricas para mantener la actividad de la madre rusa, estaban en plena guerra contra los nazis. Es interesante ver, que justo un tipo como Stalin pide una película que trata la vida de un zar, sistema que su partido había derrocado. Bueno, la idea es usar esta figura de fuerza y vigor, la idea del ser que debe gobernar por voluntad del pueblo, que lucha contra la institución religiosa, y sobre todo la lucha es contra los boyardos; que no eran otros que los comerciantes y a los terratenientes vende patrias! O sea, resaltar la figura de un líder, que lleve las riendas de la madre Rusia en “La Gran Guerra Patriótica” (así llamaban ellos a la segunda guerra mundial) y tener controlados a los Boyardos, parásitos de todo país, ese era el verdadero motivo de usar la figura de tan afamado Zar, resaltar la de Stalin. La primera parte será bien recibida por Stalin, pero la segunda no tanto. Sergei Eiseinstein, en la segunda parte, muestra un líder más inestable, mucho más dubitativo, que implora y termina de rodillas pidiendo acuerdos. Se podrán imaginar cómo tomo esto Stalin, fue tal la bronca que la segunda parte se pudo estrenar cuando puño de hierro murió. Hubo el intento de hacer la tercera parte, pero el director murió teniendo apenas 15 minutos de film, una verdadera lástima.

Hay muchos detalles que hacen está película una obra de arte imperdible, muchas significados históricos, sus aspecto lúgubre, gótico si se quiere, caras petrificas y tétricas, imágenes de procesiones en busca del Zar exilado que mira de perfil con su larga barba en punta mientras se ve al pueblo saliendo de una especie de un desierto la hacen maravillosa en imágenes. Ni hablar de esos coros y las voces… Espero que la puedan conseguir si les interesa o disfrutar de este fragmento.

Los Ortodoxos rusos tampoco veían muy bien que Iván interfiriera en sus chanchullos…