La biblia, que es un libro muy interesante y a veces muy profundo cuando se lo considera como una de las más antiguas manifestaciones (acá exagera mucho Bakunin) que han llegado hasta nosotros, expresa esta verdad de una manera muy ingenua en su mito del pecado original. Jehová, que de todos los dioses es ciertamente el mas envidioso, el más feroz, el más injusto, el más sanguinario, el más déspota y el mas enemigo de la dignidad y de las libertades humanas, que creó a Adán y a Eva por no sé qué capricho (sin dudas para engañar su hastío, que debía ser terrible en su eternamente egoísta soledad, o para procurarse nuevos esclavos), había puesto generosamente a su disposición toda la Tierra (si señores, a Jehová le fallaba el coco, era perverso y padecía de trastornos de personalidad, te da todo, te lo quita y luego te remata con variantes infinitas), con todos sus frutos y todos los animales, y no había puesto a ese goce más que un límite. Les había prohibido expresadamente que tocaran los frutos de la ciencia. Quería que el hombre, privado de todo conciencia de sí mismo, permaneciese un eterno animal (lo que está logrando mejor que nadie el Dios Capitalismo, este es más inteligente aún) siempre de cuatro patas ante el dios eterno, su creador y su amo.
Pero he aquí que llega SATANÁS, el eterno rebelde, EL PRIMER LIBRE PENSADOR, y el emancipador de los mundos. Avergüenza al hombre de su ignorancia y de su obediencia animal; lo emancipa e imprime sobre su frente el sello de la libertad y de la comunidad, impulsándolo a desobedecer y comer el fruto de la ciencia. Se sabe lo demás. El buen dios, cuya ciencia innata constituye una de las facultades divinas, habría debido advertir lo que sucedería; sin embargo, se enfureció terriblemente y ridículamente: maldijo a SATANÁS, al hombre y al mundo creado por él, hiriéndose, por decirlo así, en su propia creación, como hacen los niños cuando se encolerizan; y no contento con alcanzar a nuestros antepasados en el presente, los maldijo en todas sus generaciones del porvenir, Inocentes del primer cometido por aquellos.
Pero veamos como sigue la historia, no contento con eso, el muy perverso recordó que toda su aura sobre los hombres estaba fundado en la paz, el amor y en la piedad, ergo, pensó lo siguiente:
“… para reconciliar su amor eterno y divino con su cólera eterna y divina siempre ávida de víctima y de sangre, envió al mundo, como una víctima expiatoria, a su hijo único a fin de que fuese muerto por los hombres”. (Redención muchachos) ... ¡Y si el divino salvador hubiese salvado siquiera al mundo humano! Pero no, en el paraíso prometido por Cristo, se sabe, puesto que es anunciado formalmente, no habrá más que muy pocos elegidos. El resto, la inmensa mayoría de las generaciones presentes y del porvenir, arderá eternamente en el infierno"
pero cómo se desquitó, ya no volverá a cometer los mismos errores, ahora en vez de pastorcitos mandará tipos de miradas inquebrantables, duros y decididos …En tanto, para consolarnos, dios, siempre justo, siempre bueno, entrega la tierra al gobierno de (acá pongan a los despostas, asesinos y tipos de poder que se les acurran) .
pero cómo se desquitó, ya no volverá a cometer los mismos errores, ahora en vez de pastorcitos mandará tipos de miradas inquebrantables, duros y decididos …En tanto, para consolarnos, dios, siempre justo, siempre bueno, entrega la tierra al gobierno de (acá pongan a los despostas, asesinos y tipos de poder que se les acurran) .
¿Habrá que pensar demasiado a la hora de brindar por los mitos?
Líneas extraídas del libro “ dios y el Estado” Autor: Bakunin. Pintura de Masaccio. Las lineas en cursivas son acotaciones mías nomás

Los elegidos para llegar al paraiso son los que tengan fé.
ResponderEliminarLa fé es un don, un don que Dios te dió, por ende hay tongo (?).
Igual un cura una vez me dijo que el libro genesis del antiguo testamento era un invento, una especie de cuento para niños, que como no se sabía a "ciencia cierta" lo ocurrido los grandes maestros en materia religión habían desarrollado un comienzo para que nos hagamos una idea.
barbaro!
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado de pensamiento, palabra, obra u omisión.
(Golpeándose el pecho)
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
alta culpa.
No sea pt camarada Chisorra, a este paso no va a cumplir con la sagrada obligación libertaria de hacer 100 post el primer mes y otros 200 en los 11 siguientes xD
ResponderEliminarRecuerdo el libro de Bakunin. Hay algunas cosas de Malatesta -muy breves, de las que publicó estando en Argentina- que dan para hacer dos o tres acotaciones pero la misma brevedad las hace ideales para postearlas en un blog (no se le acota nada porque el muy HDP la tenía clarísima hace un siglo!!!)
Abrazo.
D.