viernes, 17 de diciembre de 2010

Cursilería de viajante

Pensando en agarrar la mochila, cargarla con unas pilchas, bolsa de dormir y un calentador para cebar unos mates más ricos en ese ahí aleatorio, porque por ahí todo es más limpio, pensando en rumbear sobre este verano que no es otra cosa que experimentar la catábasis obligatoria, necesaria para tener más claro el camino y desahogar los pulmones, oxigenar la sangre turbia, para sacar del baúl la añoranza de los paisajes y su gente. Brisas que solo por otros pagos están aquellas que refrescan el rostro cansado.  Justo esa vision, de estar mirando el horizonte me hacen pensar en estas líneas del Facundo. Facundo es la gran obra argentina se dice. Sé quien era Sarmiento por lo menos, tiene tanto de grande como de misarable.

“De aquí resulta que el pueblo argentino es poeta por carácter, por naturaleza. ¿Ni cómo ha de dejar de serlo, cuando en medio de una tarde serena y apacible, una nube torva y negra se levanta sin saber de dónde, se extiende sobre el cielo, mientras se cruzan dos palabras, y de repente, el estampido del trueno anuncia la tormenta que deja frío al viajero y reteniendo el aliento, por temor de atraerse un rayo de dos mil que caen en torno suyo? La oscuridad se sucede después a la luz: la muerte está por todas partes; un poder terrible, incontrastable, le ha hecho, en un momento, reencontrarse en sí mismo, y sentir su nada en medio de aquella naturaleza irritada.”

Ahí, justo ahí no se me presenta ningún Dios. Cortázar diría “todos mis dioses están en la tierra”. Espero una vez más, en el lugar que lo depare, reencontrar mi nada.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Los anarquistas 1904-1936

Diego, cuando quieras te paso el disco ¡una joyita!

"Es un deber justo y leal"





Tango y anarquismo. Lo urgente es que Pablo Bernaba, bandoneonista y talentoso compositor –nueva camada– del Quinteto Negro La Boca, y Osvaldo Bayer tradujeron a Severino Di Giovanni en una milonga. Y la estrenarán en el marco de un festival con connotaciones que vienen al caso: por un lado, una toma de posición firme frente a las clausuras sistemáticas que la gestión de Mauricio Macri está ejerciendo sobre los lugares donde se toca música en vivo para bolsillos trabajadores. Por otro, la concreción del festival en el barrio donde todo se cruzó, y aún se cruza: el tango, el puerto, el anarquismo, la inmigración, la cultura, el arte y, sintomáticamente, el club más popular del país donde el hombre-clausura comenzó su meteórica carrera hacia el poder. “El gobierno de Macri se empecinó en cerrar especialmente los lugares de tango para los sectores populares. Por eso, la consigna es ‘El tango no se clausura’. De repente, todo empezó a encajar ¿no?... Boca, los inmigrantes, el tango, los anarquistas, el crisol, la cultura popular y la pretensión de destruirla en el mismo lugar”, principia Bernaba sobre las coordenadas centrales del 1º Festival de Tango en la República de La Boca, donde hasta el domingo confluirán –libre y gratis– el Quinteto Negro La Boca, María Volonté, Gabriela Elena Trío, la Orquesta Típica La Vidú, Los Borquéz, Dema y la Orquesta Petitera, Juan Vattuone, la Orquesta Típica Esquina Sur y el Alan Haksten Grupp, entre otros (ver programación completa y sedes aparte) con milongas, kermeses, muestras y charlas-debate, como la que darán el mismo Bayer y Javier Campos, el domingo a las 16, bajo el nombre “Tango y anarquismo”. “Después vamos a tocar la milonga de Severino con el Quinteto y Alejandro Guyot, de 34 Puñaladas, en voz”, informa el músico.
–¿De quién partió la idea de hacerle una milonga a Severino Di Giovanni?
Pablo Bernaba: –Bueno, el libro que Osvaldo escribió sobre él ha abarcado a una generación, o a varias ya, en tanto conocimiento de este personaje que yo y muchos otros hemos aprendido a querer a través de esa obra. En mi rol de músico, en mi accionar estético-político, me pareció un gran gesto homenajearlo y obviamente lo apropiado fue que Osvaldo le pusiera la letra, y él se prestó de muy buena gana. Me pasó primero un par de bocetos para el formato tango que yo había pensado en principio, porque la idea era que la letra me llevara a la música y no al revés. Me pasó un par de letras, empecé a estudiar los ritmos que más utilizaban los anarquistas de principio de siglo para sus composiciones, y me encontré con que la milonga era lo más apropiado. Y devino milonga.
Osvaldo Bayer: –Lo que pasa es que la milonga era lo que más les gustaba a los anarquistas, les gustaba mucho más que el tango, y lo que tuvimos que hacer nosotros fue acomodar eso. Yo escribí algo, nos juntamos varias veces para calcular las sílabas, tratar de que encajaran con las melodías y salió.
–¿Es su debut como “compositor”? ¿Se puede hablar de un Bayer letrista de tangos y milongas ya?
O. B.: –(Se ríe, piensa.) Mire, tengo 83 años y he hecho tantas cosas en la vida que no me acuerdo, pero creo que es la primera vez que compongo una letra. Lo que sí hice fue una canción a los peones fusilados en la Patagonia, pero después vino el exilio, tuve que dejar todos los papeles acá y se perdieron. Igual, con los famosos tangueros Homero y Virgilio Expósito hice un disco con todas las canciones históricas anarquistas, que realmente tuvo muchísima salida, y aún se sigue vendiendo. Es el disco que tiene el relato de Héctor Alterio, con música tomada de viejas grabaciones o grabadas de nuevo a través de viejos payadores, porque a los anarquistas les gustaba mucho la payada, también.
–¿Cuál fue su participación en esa obra, entonces? Porque acaba de decir que el debut fue con el texto de Severino...
–La cosa histórica, el relato que después narra Alterio. Fui uniendo el tango con las marchas anarquistas, los cantos criollos y las payadas. Los coloqué en época. Ese disco se llamó Viva la anarquía y se editó en 1974... Es un material que está en la FLA (Federación Libertaria Argentina), allí se puede conseguir.
P. B.: –Osvaldo echa luz sobre esto y está bien, porque no son letras masivas, ni son las que quedaron en el tango. Es una historia no contada pero que existió, y se reescribe todos los días. Estamos reflotando aquello que quedó y, además, agregándole nuevos sentidos desde la producción al tango libertario.
Libertario y visceral, en el caso de la milonga inédita que Bayer muere por escuchar. “Tocala, che, dale”, le insiste al joven bandoneonista que, indubitable, se niega automáticamente. “No, no hay nadie que la cante”, responde. Y aumenta la ansiedad del historiador. La secuencia es en su casa de Monroe y Arcos, que su amigo Osvaldo Soriano bautizó como “El Tugurio” –así lo indica un cartel en la puerta de entrada–, y lo que sí aparece es el texto, un mensaje de pluma y fuego que habla de Di Giovanni como “aquel héroe olvidado” de quien el pueblo su muerte lloró. De su amor por América Scarfó y del tirano que lo mató. Directo. “¡Qué lío se va a armar cuando se difunda!”, augura Bernaba. “Pongo un ejemplo, yo hice un homenaje al Che (“Tango para Guevara”), que no lo pasan en la 2 por 4, e incluso me han puteado por Facebook porque aparentemente no se puede meter la política en el tango.” “No creo que se arme lío”, tercia Bayer. “La historia de Severino es muy vieja, y la gente lo desconoce.” “Sí –vuelve Bernaba–, pero en el tema está la palabra dinamita (risas), ¡dinamita y corazón! y ésa no se escapa. Ahora un poco está cambiando, pero el público del tango es muy reaccionario.”
–¿Cuáles van a ser los ejes de la charla, más allá de la impronta de Severino y el estreno de su milonga?
O. B.: –Voy a meter al público en época, porque hoy muy pocos saben lo que es el anarquismo, ¿no? La importancia que tuvieron los anarquistas en La Boca, cómo estaban organizados, cuáles eran las diferencias con los socialistas y, después del ’19, con el comunismo. También, cómo se organizaron las sociedades obreras de oficios varios... En fin, un panorama general con la cultura anarquista incluida, porque en los locales siempre había lugar para una biblioteca, lugar para obras de teatro y para las asambleas. Los anarquistas eran tipos muy populares, tanto es así que al principio, cuando la gente empezó a jugar al fútbol, ellos decían que era un juego estúpido de once idiotas corriendo un objeto redondo (risas), pero después, cuando se dieron cuenta de que los curas agarraron la pelota y hacían jugar a los pibes en el atrio de las iglesias, cayeron en que había que hacer algo, y entonces crearon el club Mártires de Chicago, que hoy es Argentinos Juniors... ¿qué paradoja, no?
–Hubo un cambio de sentido...
O. B.: –Fue porque otros agarraron la mano en el club y quisieron decir “miren que no somos anarquistas, somos argentinos” (risas). Pero lo central es que los anarquistas no sólo se metieron en el fútbol sino también en la música popular, y no solamente en las marchas... También eran muy amigos de las payadas criollas. Tenían payadores que cantaban sobre los problemas obreros. Antes de las asambleas, siempre había un criollo que hablaba de la razón de la huelga. Era precioso. Acá tengo un cancionero anarquista con poemas de Evaristo Carriego, Ricardo Gutiérrez y muchos otros dedicados no solamente a inmigrantes, sino a criollos muertos o presos con nombres inconfundibles: Zoilo, Toribio.
–En términos de tango o música popular, es claro que la impronta libertaria no fue lo que la industria tomó como paradigma ni mucho menos. Si hay algo con lo que no se identifica al tango es con las ideas anarquistas, precisamente.
O. B.: –Porque los grandes poetas no escribían con un idioma de batalla, digamos. Eran existencialistas, hablaban de la mujer, esas cosas.
P. B.: –Igual, muchos de los que escribían, de los grandes poetas como los hermanos Expósito, tenían padres anarquistas. Incluso hicieron un tema que se llama “Guerra a la burguesía”, pero claro, la obra más conocida de Virgilio siempre va a ser “Naranjo en flor”. En la historia siempre queda algo, que es lo que se toma, y parece que del resto no hubiese nada, pero la producción tanguera de la época era tan popular, tan de autores anónimos y tango amateur que el anarquismo no podía quedar de lado. El tema es que se ocultó, o se iluminó otra parte. Por eso es importante hacer foco en esto, y creo que este festival, por el lugar donde se hace y por su consigna, es el ámbito clave para encender ese foco.

Art publicado en página 12.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Se verá, tercera parte.



¡Fuck, mierda  que me quedé  duro sin tomar nada! Totalmente sorprendido y sin saber que decir. En poco tiempo tenia que resolver, dentro de una situación perra, dentro de toda una desventaja, como gastar los pocos movimientos que te otorgan, o que les podes robar mejor dicho. Porque estos milicos son muy hijos de puta, encima si corres con esa semejante desventaja  pueden gastarte y  hasta darte una buena paliza. Inmediatamente resolví  lo mejor, y eso fue quedarme callado. Dejar que ellos pregunten, que crean que tienen el control de la tensión psicológica, eso era lo mejor. Están en una situación de completa dominación y por eso se creen con un nivel superlativo de denominación sobre las mentes ajenas. Te pueden, en esa situación, psicopatear como quieran. Eso si,  cuando la tortilla se les da vuelta, cuando sos vos quien los carga, te dan, por lo menos, un buen bastonazo en las piernas. Una vez, de pibe, estuve cazando palomas en una casa quinta (ajena, claro) con un rifle de aire comprimido. Era una quinta llena de arboles de frutas, tenía plantas de mandarinas, naranjas, ciruelas y las preferidas de casi toda la barra: nísperos. También tenía una pileta grande, de esas plásticas azules que van enterradas. El agua siempre estaba sucia. Junto a las ramas, hojas y botellas plásticas  no faltaba el vago que orinara y vomitara dentro de la pileta para formar un coctel pestilente y repulsivo. No faltaba quien se animara a probar el agua, sobre gustos... Con toda tranquilidad y como pancho por su casa, me paseaba y me detenía dentro del terreno para comer una fruta y probar puntería. En esa recorrida trato de abrir una puerta de un pequeño cuarto que estaba entre los arboles. Por lo visto, hice tal barullo que llamé  la buchona atención de un vecino. Cuando alzo la cabeza y miro hacia su casa lo veo husmeando por la ventana. Me había visto y yo a él. Era hora de irse. Supuse que llamaría a la policía, que haría la denuncia. Así fue. Cuando salto la pared de la casa y estando ya alejado una cuadra de la casa quinta  aparece un patrullero sacando chispas del barro. Como no escondí el rifle y era el único que estaba en la calle, vinieron directo a mí. Una escena verdaderamente televisiva. Frenando el patrullero casi a mis pies se bajan dos policías gritando que suelte el arma, mientras ellos me apuntaban que con las suyas que eran mucho más grandes y peligrosas. El milico que me increpa de cerca se  llamaba “palomifero.” Gritos más,  gritos menos palomifero me preguntó que hacia dentro de la quinta. Le explique sobre las palomas.
-¿Qué tipos de palomas intentabas cazar? me preguntó.
 - Con ese apellido tendrías que saber que quiero cazar palomas de las que   vuelan, le respondí.
 El muy malhumorado me subió al patrullero a los empujones tratandome como una bolsa de papas y quiso dejarme detenido en un calabozo. Como yo era menor de edad un superior se lo impidió. En ese tiempo no se permitía, ahora se permiten cualquier abuso. Me dejaron esperando en un pasillo, cerca de otros presos.  Los polis iban y venían y cada uno de ellos me obviaba al pasar. Como me colgaron ahí  no tarde en chamuyar con unos de los que estaban adentro.
-          ¿Pibe que haces acá, qué macana te mandaste? me preguntó un preso.
-          Nada, me trajeron por culpa de un viejo. Estaba dentro de una quinta cazando palomas y un viejo hizo la denuncia.
-          ¿cómo te llamas?
-          Me dicen leasho. ¿Y vos?
-          Diego. ¿Che, por casualidad no tenes un pucho?
-          No. No fumo. ¿y vos que hiciste? ¿Por qué estas acá?
-          Me imaginaba. Yo por culpa de un boludo estoy acá. No hice nada malo, no  tengas miedo. Pero no importa eso. Quedate tranquilo que en un rato te dejan ir.
-          ¿Si? nadie me dijo nada todavía.
-           No tengas miedo ni te preocupes. A lo mejor te hacen firmar un libro sabes. Ellos necesitan justificar algunas cosas y ciertos movimientos. Vos pensás que si no levantan a  nadie sería muy raro y ellos quedan como unos boludos que no sirven. Por eso te trajeron, tienen que justificar algunos movimientos y presupuestos.  Sabes… cuando yo era  un  poco más grande que vos también me metía en quilombos parecidos, algunos divertidos y otros no tanto. Vivía un poco lejos de acá,  en Lanús. ¿Conoces? Seguro que no, sos chico todavía. En Monte Chingolo solíamos jugar en una tosquera que estaba pegada al regimiento “viejo bueno.” Esos si que de buenos no tenían nada. Creo que el pozo era parte de Quilmes, otra localidad. Ahí, en esa zona, en un radio de 3 cuadras podes pasar por 5 localidades diferentes y de distintos partidos.  Vivía en frente de una fábrica de cerámicas. La fábrica fue motivo de muchas macanas, vos ahí te hubieses divertido de lo lindo, juegos de la imaginación que transportaba a otras cosas, era una visión un poco futurista y sobre todo pesimista con todas esas maquinarias, camiones y tractores. Siempre para mi todo es ruido y traqueteo de máquinas connotaba destrucción. La fabrica tenía un tamaño gigante y desde afuera se podía ver las grandes palas de los tractores levantando arcilla de grandes montañas mientras rugían esos  motores que con el solo ruido te ahuyentaban. La fábrica estaba rodeada de unos zanjones poblados de cañas y totoras. Eran tiempos de totoras y cañas en las zanjas, de vivir trepados a altas paredes para arrancar quinotos de las ramas que sobresalían de los terrenos interiores de algunas casas. Bueno, cuando el dueño de la casa era generoso solo las pedíamos, al resto se las quitábamos. Como estábamos en situaciones muy precarias usábamos gomeras para cazar pajaritos. No había rifles de aire comprimidos ni por asomo. Eran totalmente artesanales. Podiamos dedicar un día completo sólo en busca de una orqueta armoniosa y lo más perfecta posible. Con una buena orqueta, una lengua de zapatilla y goma de suero tenías un arma impecable. Los embases de leche atados con una soga  eran unos perfectos  morrales para llevar piedras que íbamos recogiendo por el camino. En esas zanjas también solíamos pescar ranas y algunas anguilas que luego de  espolvorearlas en harina iban derecho al sartén. Pero cuando queríamos más terrenos, cuando la fabrica aburría y deseábamos un campo llano, grande y fuera del alcance de las viejas íbamos hacia la tosquera. No era un simple paseo y caminata aburrida. Porque el gran pozo estaba pegado al regimiento. El mismo regimiento que tiempo más atrás habían querido  copar los montoneros y  según los vecinos que vivieron ese sucedo de cerca fue un gran quilombo.  Tipos armados, muertos y escondidos por toda la zona. Pero seguro no sabe un carajo de eso, no sé para que te lo cuento. Era una zona prohibida aún en nuestra época. En ese entonces había unos vigilantes que montaban unos caballos. Supongo que era para intimarte más de la cuenta y poder agarrarte en poco tiempo cuando decidían correrte. Eran más bravos que estos policías de cuarta. Algunos pibes del barrio aseguraban y afirmaban  por propia experiencia que si te agarraban los vigilantes te daban unos  latigazos en plena carrera, al pasar cerca tuyo te daban un buen regalo para que te lleves de recuerdo. Otro de los vigilantes era más generoso porque te daba la posibilidad de elegir, elegir entre unos latigazos en la espalda o en todo caso, simplemente aplaudir unos cardos de grandes pinches. También te metían dentro del regimiento hasta que tu viejo te localice. Para llegar a la tosquera teníamos que cruzar zanjas bastante anchas. Se necesitaba ir al otro lado de la calle. Como era chico y corto de  piernas al saltar siempre metía el ultimo pie dentro del agua podrida, que bronca me daba che… no podía superar esa distancia salvo varios días después donde una sequía podía secar un poco esas zanjas. Si me habrá retado mi vieja por meter “la pata” en el barro, por ensuciar las zapatillas así boludamente. Del otro lado y como dando la bienvenida nos esperaba un gran Ombú. De trocos  grandes y ramas muy anchas. Podíamos estar todos arriba en el árbol sin que faltara lugar. No sé si ese ombú también tenía una entrada secreta al terror como el otro, pero no es imposible imaginarlo. Una madre paraguaya aseguró que uno de sus hijos fue atacado en el ambú por unos enanos, después de eso nadie iba solo. Algunas veces solo nos manteníamos pegados a esos zanjones porque íbamos por algunas arañas para realizar un campeonato de luchas arácnidas. En esos terrenos sobraban los  agujeros en la tierra. Algunos escondidos entre los arbustos, otros a simple vista. Podían ser de sapos y en algunos otros era asombros ver como hoyos tan pequeños ocultaban arañas tan grandes y de tantos colores diferentes. Esos bichos eran nuestro fin. Llenábamos los cuevitas de las arañas con mucha agua hasta que las arañas salieran o asomaran sus patas. Luego con una pajita o una pequeña ramita las provocábamos y para que terminaran de salir. Solíamos juntarlas de muchos tipos, colores y tamaños. Hasta la hora del combate las conservábamos en unos frascos de vidrios con agujeros en las tapas para que puedan respirar. En un ring de tierra y palos precariamente construidos por alguno de nosotros eran depositadas y ahí las gladiadoras combatían a muerte rodeadas de un griterío. Asombroso ver como algunas muy pequeñas destrozaban a otras mucho más grandes. Una de esas tantas quedó en la memoria de unos cuantos. Negra, muy negra de color. Como resultó una campeona impecable gozó de la simpatía de todos nosotros por ser muy pequeña. Se ganó la libertad por ser una gran luchadora. Se marcho como ninguna otra lo lograba, viva. Las otras arañas que sobrevivían o no eran utilizadas  en cambote se las llevábamos a un curandero que sin ropa de la cintura hacia arriba, dejando su cotidiana camisa de lado, se colocaba las arañas por el cuerpo, menudo personaje del barrio. La tosquera tenía una profundidad de cien metros por lo menos. Para bajar había que correr, lentamente era mucho más peligrosos, no había que pensar demasiado: era como cerrar los ojos para darle un beso a una novia fea. Ya vas a saber lo que eso de la novia, lo importante es sentir, eso da placer… ojos que no ven, ojos que no sienten. El descenso era en plena carrera por un angosto camino. Si alguno le erraba al camino caía en piquada hacia el agua, seguro era historia. Obviamente ninguno de animaba a bajar. Esos intentos los hicimos unos cuantos años después y fue cuando dejaron la zona sin guardias. El pozo escondía dos lagunas. Una grande en las que algunos solían pescan y  la otra servía de pileta. En medio de la más grande había una pequeña isla. Se llama la cabeza del indio porque allí se levantaba  túmulo que tenia el rostro de un indio. Era una herida, un grito de denuncia que nacía de las raíces, algunos decían que de noche gritaba. En la más pequeña, un día en que yo camina por ahí junto con mi primo murió una pibe. Nadando. Lo chupó el barro. Fue impotencia ver como su novia gritaba  y pedía con gritos de llantos que alguien lo saque mientras una gorra giraba en círculos por toda el agua. todavía puedo ver nítidamente como su gorra flotó por toda la laguna.

viernes, 14 de mayo de 2010

Poema anónimo anglosajón con cientos de años, asi que descarten que fue escrito por un emo o algo así


La Sepultura.




Para tí una casa fue construida,

incluso antes que nacieras,

para tí el polvo fue destinado,

antes que salieras de tu madre.

No está concluída aún,

ni su hondura ha sido medida,

ni se sabe aún que largo tendrá.

Ahora te conduzco hacia donde estarás;

ahora te mido y a la tierra después.

Tu casa no es alta,

es baja y yacerás ahí.

El techo se alza muy cerca de tu pecho.

Así habitarás helado en el polvo.

Sin puertas es la casa,

y oscura está por dentro,

allí estarás fuertemente encarcelado

y la Muerte tiene la llave.

Atroz es esa casa de tierra

y terrible habitar allí;

vivirás allí

y te dividirán los gusanos.

Así estrás acostado

y dejarás a tus amigos.

Ningún amigo irá a visitarte.

Nadie irá a ver si te gusta la Casa,

nadie abrirá la puerta.

Nadie bajará hasta tí

porque pronto serás aborrecible para la vista.

Porque pronto tu cabeza será despojada de su cabello;

y la belleza del cabello se apagará.”

jueves, 4 de marzo de 2010

viernes, 26 de febrero de 2010

Se verá (segunda parte)

-¿che, sabes que tengo un fantasma? Me dijo chuy.


-Bueno, lo miro de reojo y no hay que hacer frente a eso, contame como es, le dije.

-Ah, es como un emergente, algo que sale y ahí está. A veces… a veces tambalea sobre mis ojos, los tengo ahí y no se pianta, (uh, esté se va, se va, pensé)  gira y gira sobre una plataforma abstracta porque pareciera estar bien parado. ¿bien parado? no tiene sentido. Ahí me advierte sobre los pesados aleatorios infinitos del espacio haciendo gala y referencia de sus dotes. Algunas veces solo se presenta y me pregunta su pienso quedarme atrás. Otras solo dice algunas boludeces como “estamos clavados en tablones erguidos sobre tierra húmeda mohosa que muere en plena evolución, gratifica tus años que luego sufrirás” ja, vos sabes ahí me acuerdo en los dientes que se me están cayendo, me deja esa imagen en la mente y me está cagando la vida con eso, ahora que lo pienso la próxima lo mando al carajo. Tengo un papel escrito sabes, porque eso sí me gustó y entonces lo anoté luego que me lo dijera, escuchá: “Igual las consecuencias son en miles de regiones, que la congelación del hielo pesimista rebalsa en abundancia. No le des la espalda al espectro, esto debes recordarlo manejándolo a tu gusto. Él será feliz. No escuchar. Gritos. Brillo y gustar. De los colores prometidos observar los grandes saltos. Vender sangre no está mal, no almacenes rencor, no culpes a la madre ni al padre, hazlo con el santo” Es muy bonito, ¿no? Suena como un consejo para que controle la porquería nuestra, esa que vos también buscar por ahí. Porque yo lo sé. Pero quedate tranquilo. Vos no sos igual. Por eso estoy a la par tuya entendes, y sin ver ni esperar que metas la mano en tus bolsillos.

- ¿Vos decis?

Despues de todo este año solo me quedó algo irrefutable. Estar divididos es la ley de la razón. ¿Declaro la guerra? ¿No dejé ningún detalle allá atrás?

-che loco.

-¿Qué?

- ¿Ese de allá no es lea?

- No. A ver… Si creo que si, me respondió.

Chuy silbó la melodía cómo único código en la distancia que en la oscuridad de las calles funciona como única herramienta que nos puede comunicar. El código fue correspondido. Era lea.

-Tomando una birra. ¿Ustedes?

- En busca de una, le digo.

- Ah, “el viejo Jaime” está todavía. Queda más cerca. Tiene las persianas bajas, pero gol-peen que el viejo está ahí. Vayan que en un rato los sigo. Goar voy por más. ¿tenes algo?

- Sólo esto che. Ya es suficiente para mí. Esta de acá es una porquería. Igual no importa. El chicle ya fue. ¿Vas a las vías?


Hay detalles que uno pierde con el tiempo, recuerdos que se vuelven puras fantasmagor-ías y son tan efímeros como el común de los sucesos desechables y chatarras del resto de la vida. Salvo que esos hechos hayan sido algo significativos. Eso lo sabemos todos. Esta situación, que contaré mi buen lector, fue importante para mí y para algunos otros más. El mismo camino, ese que se transforma en rutina porque uno así lo desea, traería dife-rentes piedras que sortear esta vez.

En este ejercicio de recordar, de encender una memoria que reviva todo y cada uno de esos momentos, desde los gestos hasta las caras de mal humor, hace falta, para tal cosa, poner en juego una memoria esquiva, con filtros para viajar también hacía atrás en mo-mentos de vacas flacas y sólo para reír . Risas que vienen con el pasar del tiempo y son provocadas con unos pocos chispazos de reflexión. Usted sabe que los detalles que no se cuentan son para ahorrar tiempo y no aburrir en demasía. Aquí siguen algunos de esos tantos.

Mi vida, siempre y desde sus principios, tuvo la costumbre de comenzar nuevamente todo el tiempo. Una de esas veces, de menor importancia entre otras, fue un sábado a la noche. Después de compartir unas cervezas en la casa de patán y de haber mirado los partidos de fútbol que daban en la tele, decidimos organizarnos para ir a comprar lo mis-mo de siempre, de siempre porque se estaba haciendo costumbre, por no decir una adic-ción. Hay palabras que atemorizan más de la cuenta. Comprar para tener un típico al-muerzo al estilo del desnudo. Dependiendo de la plata que se juntaba era una cosa o la otra. Era bolsa o papeles. El papel cuesta menos. El sábado estaba muy agradable. Era tentador y el viento cálido invitaba a estos placeres. La casa de mi amigo estaba enfrente de un campo y rodeada de una atmósfera privada silenciosa, era un verdadero refugio, refugio al que luego de los mandados íbamos a volver. Salvo para los vampiros que te rastrean olfateando la ebullición de tu sangre, para el resto el lugar no existía. El “aguantadero”, así lo llaman los viejos de uno, estaba, más o menos, a 20 cuadras de la casa. Como queríamos hacer movimientos rápidos y evitar cruzarnos con algunos colegas, no fuimos a pie. Sacó del garaje el Taunus de color gris oscuro que pertenecía a su viejo y sobre ruedas nos pusimos en marcha. El lugar quedaba frente a unas vías a mitad de la cuadra. Casi una atmosfera romántica con unos monstruos de mala muerte alrededor. Lugar oscuro, la luna un poco tapada por nubes, calle de tierra, veredas rotas y arboles sin hojas que entenebrecían más el asunto. El boliche estaba escondido como todos esos lugares con todas sus características de los barrios pobres, rodeado de casas humildes, muchos perros sueltos, jardines detrás de alambrados oxidados y cosas así. Antes de llegar, en el camino, paramos en un almacén y compramos algunas cosas para bajar. Para bajar se necesita un poco de alcohol o un faso, de lo contrario podes quedarte mirando el techo hasta las cuatro de la tarde del día siguiente. No queríamos complicaciones, era un sábado tranquilo para encerrarnos, tomar unos vinos y estar sin personajes que se persigan o se pongan violentos. Muchos cuando están colocados son incontrolables y demasiados charlatanes, ni que hablar de aquellos que solo quieren vaciarte los bolsillos y luego pirar. Con las reservas aseguradas y dentro del auto seguimos viaje. A media cuadra del lugar, en el bendito sucucho donde terminan los fieles, patán detuvo el coche, justo en la esquina, a cincuenta metros de la famosa ventana. Me bajo y le digo que me espere ahí. Cuando encaro para ese lugar veo unas figuras que se cruzan y desaparecen en un segundo. ¡A la mierda! Me detuve. Pensé. Es raro… muy raro lo que acabo de ver, ese tipo de cosas nunca pasan… pero recuerdo que alguna vez vi a uno sentado en la vereda pinchándose ¿Será alguno de esos? Sí, seguro es unos de esos. Dudé en seguir pero como estaba a unos pocos metros, y sobre todas las cosas y la razón mas significativa era la realidad de estar cebado, seguí caminado hacia el lugar. Busco y miro por todas direcciones, no veo a nadie. Me acerco a la ventana y pienso pedir un par de papeles de 10. Ya saben… los papelitos eran esos glacé brillantes que se usan mucho en la escuela primeria para manualidades o dibujos. Casi lo único que recuerdo de la primaria, es que nunca tuve buenos maestros para extrañar. Alguna que otra maestra condescendiente, alguna que nos veía como futuros obreros sin mayores posibilidades de seguir estudiando, la muy turra era una darwinista social o algo parecido. Otra que me llevó de la oreja hacia dirección por comer un helado y el resto no muy distintas. Dentro de esos papelitos bien doblados esta siempre la verdad del consumidor que poco a poco se transformaba en producto. Ya estaba parado justo al frente de la oscuridad. Era una persiana plástica con un agujero en el medio. Lo único que se puede ver al fondo de la ventana, oscuridad de noche. No sabía nunca con quien estaba tratando, pero me gustaba pensar que pactaba un rato con el diablo, que había una pequeña relación amistosa entre compinches, tonto pero me gustaba esa idea. Una voz, una voz opaca y seca por resumirlo de alguna manera, pregunta ¿cuánto queres? En ese instante me viene la imagen de aquellas sombras que había visto desaparecer rápidamen-te. El instinto de la inseguridad enciende las alarmas. Me recorre por el cuerpo un pálpito de incertidumbre, de desconfianza y ya estaba sospechando a esa altura más de la cuenta. Hago silencio… y al final respondo “Dame 4 de diez.” Al segundo, al instante y como un rayo, porque para eso si son rápidos, sale un policía de un costado y me pone la 45 en la cabeza mientras gritaba como un loco “¡quedate quieto!” “¡quedate quieto!”

lunes, 22 de febrero de 2010

jueves, 4 de febrero de 2010

Sobre la Serenísima y sus amenazas de consumo

¡Harto y cansado de las amenazas de La Serenísima y el necesario consumo de sus putos productos, a no ser que quieras sufrir muchos males corporales e incluso la muerte!


Tenés una amenaza para cada etapa de la vida…

En un principio o desde el principio tenés el deber, por amor a tu hijo, (si, ellos te recuerdan tus obligaciones, te marcan tus sentimientos) de darle el fino producto Danonino para que crezcan como deben, para ser funcionales y no padecer en el futuro marginación por ser un ineficiente físico y mental. Porque de Danonino depende su intelectualidad, su altura, músculos fuertes. Si no, te espera todo lo contrario: ser un pobre infeliz que no tendrá capacidades de ningún tipo. Y cuando logres ese desarrollo y te espere la vida, esa cotidianeidad y roce con el mundo externo, no te quedará otra que Actimel. Con millones de casei defensis que ellos descubrieron (serán como umpa lumpas en tamaño microscópico, vaya a saber uno…). Encima ya tienen sus verdades. Una vez dicha la verdad vos deberías ya tener todos esos productos en tu heladera. Ojo al piojo, no te duermas. Tomá, no te olvides, allá afuera te espera un mundo de pura contaminación, virus por doquier, suciedad, contacto humano desagradable y más mugre… hacete parte del equipo Actimel, hacete parte del equipo ganador que ya son más de 10 millones. ¿Cómo harán los que no tienen un peso para vivir para comprar Actimel? ¿No deberían estar vacíos los hospitales? Sigamos… La vida diaria no es simple, el estrés, la inseguridad, el trabajo, la comida (no la de ellos, por supuesto) te produce algunos males, pero para eso tenés ¡Vidacol! que te ayuda a controlar el colesterol, ¡ese mal que trae problemas cardiovasculares, infarto y hasta la muerte! Por eso, si querés estar seguro, tomá uno y ¡cantá como Palito que tenés el corazón contento!

Para terminar y como si fuera poco, de alguna manera tenés que evacuar todas esas porquerías y brebajes que La Serenísima orgullosa te hizo tomar. Y para eso te da, por ser una empresa sumamente generosa con sus consumidores, el bien y ponderado Activia. Para que te saques la mugre y porquería que te hincha, eso inmundo que llevas dentro (porque sos una persona rellena de inmundicias) y, tras cartón, te hace ver gorda (gordura que jamás te quitó su Yogur Ser), tomá Activia y chau…

¡Puta que los parió y al carajo con todas sus mierdas de crear conciencias cada vez mas podridras e imbéciles!

domingo, 31 de enero de 2010

Ivan el Terrible

Película rusa del año 1946, si no recuerdo mal. Es una de mis favoritas, eso seguro. Bueno, hay dos partes, la segunda se llama “Iván el terrible, la conjura de los boyardos” (para que tenga una idea los boyardos y los Biolcattis son la misma cosa) Está película fue dirigida por Sergei Eisenstein a pedido de Stalin. No justamente por Stalin es de mis preferidas, sabemos lo que pasó con la dictadura roja.

La película fue filmada de noche, casi en su totalidad, porque de día todo el mundo tenía que trabajar en fábricas para mantener la actividad de la madre rusa, estaban en plena guerra contra los nazis. Es interesante ver, que justo un tipo como Stalin pide una película que trata la vida de un zar, sistema que su partido había derrocado. Bueno, la idea es usar esta figura de fuerza y vigor, la idea del ser que debe gobernar por voluntad del pueblo, que lucha contra la institución religiosa, y sobre todo la lucha es contra los boyardos; que no eran otros que los comerciantes y a los terratenientes vende patrias! O sea, resaltar la figura de un líder, que lleve las riendas de la madre Rusia en “La Gran Guerra Patriótica” (así llamaban ellos a la segunda guerra mundial) y tener controlados a los Boyardos, parásitos de todo país, ese era el verdadero motivo de usar la figura de tan afamado Zar, resaltar la de Stalin. La primera parte será bien recibida por Stalin, pero la segunda no tanto. Sergei Eiseinstein, en la segunda parte, muestra un líder más inestable, mucho más dubitativo, que implora y termina de rodillas pidiendo acuerdos. Se podrán imaginar cómo tomo esto Stalin, fue tal la bronca que la segunda parte se pudo estrenar cuando puño de hierro murió. Hubo el intento de hacer la tercera parte, pero el director murió teniendo apenas 15 minutos de film, una verdadera lástima.

Hay muchos detalles que hacen está película una obra de arte imperdible, muchas significados históricos, sus aspecto lúgubre, gótico si se quiere, caras petrificas y tétricas, imágenes de procesiones en busca del Zar exilado que mira de perfil con su larga barba en punta mientras se ve al pueblo saliendo de una especie de un desierto la hacen maravillosa en imágenes. Ni hablar de esos coros y las voces… Espero que la puedan conseguir si les interesa o disfrutar de este fragmento.

Los Ortodoxos rusos tampoco veían muy bien que Iván interfiriera en sus chanchullos…

sábado, 16 de enero de 2010

Prácticos, ilusos y prehistóricos

Por Osvaldo Bayer

Desde Bonn, Alemania

Toda otra información pasa a segundo plano después de la gran tragedia de Haití. Nos demuestra qué solo y desamparado puede quedar el ser humano ante las desconocidas fuerzas de la naturaleza. ¿Cómo fue posible no poder prevenir algo así? Una vez más cobra una actualidad sin discusión aquella pregunta de los sabios pacifistas que se interrogaban: ¿por qué el ser humano es tan perverso hasta llegar en su perversidad al propio suicidio no esperado? Claro, si ese ser humano durante toda su historia hubiese gastado todas sus riquezas y búsquedas en la ciencia y no lo hubiera desperdiciado en guerras, matanzas, fabricación de armas, métodos de dominio del uno sobre el otro, sí, de haber dedicado todos sus esfuerzos a la búsqueda racional de defender la vida y no de jugar con la muerte, es muy posible que ese ser humano hubiese llegado a saber ya de dónde provenimos y cuáles son los peligros que nos acechan en una naturaleza no cuidada, regulada. Es decir, buscar todas las formas de defender la vida a través de eso tan maravilloso que es la ciencia. Claro está, cuando se la emplea para la vida y no para la muerte.

Y esa eterna polémica perdura en la Alemania de hoy. En nuestra última nota desde Bonn explicamos el drama del Kundus. Allí, el ejército alemán que colabora con el de Estados Unidos en la ocupación de Afganistán cometió una agresión que no tiene disculpas. Se atacó un “objetivo militar” desde el aire que costó la vida de 140 civiles afganos, casi todos mujeres y niños. Ante esa matanza, sin ninguna explicación, los sectores de la sociedad alemana que están en contra de la intervención estadounidense en Afganistán y, más todavía, de la colaboración alemana en ella, iniciaron un debate que dura hasta hoy y en el cual ya participan hasta las iglesias. La primera en salir al cruce de los hechos fue la titular del Obispado de la Iglesia Evangélica de Hannover, doctora Kässmann, quien destacó que se había tratado de un crimen de lesa humanidad y que Alemania debía retirar de inmediato sus tropas de ese país asiático. Las estadísticas oficiales señalan que Alemania tiene 7200 soldados en el exterior –como aliado de Estados Unidos– y que 83 de ellos han muerto. Por supuesto, las estadísticas no hablan de las víctimas, de cuántos afganos fueron muertos por soldados germanos.

Después de la matanza de Kundus, el gobierno alemán de la democristiana Angela Merkel resolvió pagarles una indemnización a los familiares de los muertos. Pero hay que comprender de una buena vez que con dinero no se pagan las culpas. La vida de un niño o la de una madre no pueden cotizarse en euros. La vida no se paga con un pedido de disculpas, ni con billetes. La religiosa evangélica Kässmann lo dijo bien claro: “Nosotros necesitamos más fantasía para lograr la paz no mediante la guerra”. Por supuesto, de inmediato salió a la palestra el cardenal Meisner de la Iglesia Católica, tomando partida por el ejército. El diario General Anzeiger dedica su título de tapa de ayer a este tema: “Meisner: solidaridad con los soldados”. Y el subtítulo lo dice todo: “El arzobispo de Colonia justifica la intervención del ejército alemán en Afganistán”. Al referirse a la matanza de civiles de Kundus, dijo el cardenal católico: “Se trató de un accidente trágico. Pero para impedir algo peor, el empleo de las armas como última ratio es justificable”. Ante tal respuesta tal vez sólo quepa ponerse a rezar. Obispo de Colonia, la catedral más antigua de Europa.

El cardenal reconoció que hay menos católicos en Alemania que hace veinte años: “También menos sacerdotes, menos niños, menos matrimonios y menos dinero para la Iglesia”. Los diarios han traído la noticia de que en Austria, durante el año 2009, 53 mil católicos dejaron de pagar su aporte a la Iglesia Católica, es decir, abandonaron esa religión. Por su parte, el obispo católico de Tréveris señaló sobre el retiro de soldados alemanes de Afganistán: “Debo decir que, a corto plazo, ese retiro no tiene sentido. El empleo de las armas bajo determinadas condiciones puede ser en este caso el mal menor”. Y luego aclaró: “Yo, como obispo, no tengo el derecho ni el deber de resolver el envío de tropas, eso lo tienen que hacer los políticos de acuerdo con su conciencia y su saber”.

La discusión de siempre. La paz eterna soñada por Kant nunca se ha logrado. Más todavía: ahora en los ejércitos del mundo hay mujeres. Los seres que traen la vida al mundo se visten de soldados y llevan armas. También hay mujeres soldados (o “soldadas”, ¿cómo es lo correcto gramaticalmente en este nuevo término? Tal vez soldadas, porque así significa que quedan “soldadas” al sistema). Actualmente prestan servicio en el ejército alemán 17 mil soldadas. Hay ya compañías de soldados con dirección femenina de oficialas y suboficialas. También hay pilotos mujeres (o pilotas) que conducen aviones de bombardeo y cazas. Más de 380 soldadas prestan servicios en misiones en el exterior. Todo comenzó cuando la joven Tania Kreil inició un juicio contra el Estado porque no se le permitía entrar en el ejército por su condición de mujer. Es que la propia Constitución negaba el servicio de las armas a la mujer. Tania Kreil entonces invocó los principios defendidos por la Unión Europea sobre la igualdad de mujeres y hombres. Finalmente triunfó, ya que se debió cambiar ese texto y permitir el servicio de las armas también para las mujeres. Y hoy conforman el 9 por ciento de las tropas con armas, y el Ministerio de Defensa ha señalado que, como el interés de las mujeres aumenta, muy pronto llegarán a ocupar un 15 por ciento de las fuerzas armadas.

La realidad difiere de los sueños. Si uno piensa en cuántas mujeres pacifistas perdieron la libertad durante las guerras por pedir por la vida de sus hijos y hermanos, y ve finalmente estos resultados, no puede dejar de pensar sobre las fantasías de la realidad. Ni el cine se atrevió a crear escenas donde aviones de caza conducidos por mujeres luchan entre sí, o que una escuadrilla de bombardeos conducida por pilotas destruyen barrios enteros de población civil.

Con toda admiración, el presidente del Partido Social-Cristiano de Baviera, Horst Seehofer, expresó ante la radio con voz engolada: “Ellas exponen sus cabezas por no-sotros”.

Tal vez deberíamos contar con un Dostoievski o con un Tolstoi para describir ciertas realidades actuales. Por ejemplo, un diálogo entre soldadas después de una misión de guerra. ¿Emplean el mismo idioma que los hombres?

Lo describimos porque es una realidad que se da en Alemania, pero también en todo el mundo. Los seres humanos hemos sido capaces de llevar a los seres que traen la vida a jugar también con la muerte.
Los pacifistas. Recorro un libro con sus rostros. Tengo ganas de acariciarlos, de besarlos. Pero si alguien me viera, tal vez comentaría: “Este tipo es un prehistórico”.

Aunque ante las realidades actuales no hay que rendirse. Un ejemplo claro de todo eso es la lucha inequívoca que llevan a cabo las organizaciones de defensa de la naturaleza. En todo el mundo. No hay excepciones. Y también los investigadores de la verdadera historia, que en un trabajo de hormiga van colocando uno tras otro los ladrillos que explican el porqué de todas las tragedias humanas. Por ejemplo, en Alemania acaba de aparecer un profundo estudio de la historiadora Antonia Leugers titulado: “Los jesuitas en el ejército de Hitler. Legitimación de la guerra y experiencia militar”. Con toda la documentación de los archivos eclesiásticos e intercambio de cartas entre las máximas autoridades de la Iglesia Católica. Además trae los nombres de los sacerdotes jesuitas que sirvieron en las tropas del nazismo, en especial en la guerra contra el comunismo soviético. El concepto de ellos era que, con la derrota del comunismo, renacieran las instituciones cristianas en Rusia y, en especial, lograr la unidad entre la Iglesia Católica Romana con la Ortodoxa Rusa. En el estudio se trasunta también el profundo odio antijudío de los representantes católicos. Toda esta documentación tendría que servir para una profunda autocrítica de la Iglesia Católica actual que, como se sabe, trata de hacer todo lo contrario: volver a poner en primer lugar al papa Pío XII y nombrarlo “santo”, pasando por alto el apoyo de ese papa al fascismo italiano y principalmente al fascismo español de Francisco Franco, además de las buenas relaciones entre la Santa Sede y el nacionalsocialismo alemán.

Con esto se comprende por qué nuestras últimas generaciones aprendieron poco de las últimas guerras genocidas y del poderío económico que sigue dominando el mundo a través de la violencia, que ya apenas si se disimula.

Hasta ahora la ciencia ha servido a los poderes de turno y a su búsqueda de dominio. Ojalá que una tragedia como la de Haití nos lleve a pensar que el único camino es el de la racionalidad. Y el primer paso a la racionalidad es la búsqueda de la paz y el entendimiento recíproco entre los pueblos para asegurar la vida, no con uniformes, ni balas, sino con la mano abierta de la paz, para lo cual hacer uso de la ciencia y avanzar con ella para resolver los problemas que cada día pueden asaltar a la humanidad.
 
Nota publicada en Página12.
 
 
¿Las ideas pacifistas de Bayer ante la narración y descripción de asesinatos, corrupción y manipulación te convencieron de no tener ganas de matar a los tiranos?
Sigamos, En 1970, Haití producía el 90% de los alimentos que consumía, actualmente importa el 55%. El arroz estadounidense subvencionado ha matado la producción local, la explotación de los bancos internacionales, la prometida cancelación de la deuda que nunca se cumple y para colmo huracanes que matan de a cientos varias veces al año, hará que más al norte anden con escalofríos, hará mucho frío en Washington? Y Manuel Zelaya…? la sociedad haitiana ha descendido varios escalones hacia las hogueras cristianas.

jueves, 7 de enero de 2010

En una foto

Pequeña muestra, pequeño viaje, todo camino tiene piedras y lo sabemos todos. ¿Atravesar todo su largo sin aliento? ¿Caminante no hay camino…? Hay muchos y variados consejos. Por lo pronto, no deje pasar su tren!




Sigo descubriendo y afirmando: Vespertine es el mejor disco para patear de noche, para ir solamente de noche, creo que por ahora no podría darme cuenta de otra cosa.